Juristas acusan al gobierno de Bukele de “crímenes de lesa humanidad”

Esta ofensiva se desarrolla bajo un estado de excepción que permite detenciones sin orden judicial y que en casi cuatro años llevó a prisión a unas 90.000 personas, de las cuales unas 8.000 fueron liberadas por falta de pruebas.
"Existen bases razonables para creer que, en el marco del régimen de excepción, se han cometido crímenes de lesa humanidad", dijo el director para Latinoamérica de la oenegé InterJust, Ignacio Jovtis, al presentar el informe de cinco expertos.
El reporte del GIPES fue expuesto en una audiencia del periodo de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Ciudad de Guatemala.
GIPES es la sigla del Grupo Internacional de Expertas y Expertos para la Investigación de Violaciones de Derechos en el marco del Estado de Excepción en El Salvador, compuesto por juristas internacionales.
Los delitos abarcan encarcelamientos violatorios del derecho internacional -incluidos de niños-, "tortura, asesinatos, desapariciones forzadas, violencia sexual, persecución y otros actos inhumanos", añadió el grupo en un comunicado.
En la audiencia en tanto, la vicecanciller salvadoreña, Adriana Mira, rechazó las acusaciones y afirmó que en su país "no hay desapariciones forzadas ni nada que se le asemeje".
El reporte se suma a la reciente denuncia de la reconocida oenegé salvadoreña Cristosal -que trasladó sus operaciones a Guatemala aduciendo persecución del gobierno-, de que Bukele tiene 86 "presos políticos".
El gobierno ha impulsado "campañas de estigmatización y criminalización contra la sociedad civil y la prensa", sostuvo el GIPES, respaldado por la Federación Internacional de Derechos Humanos y la Comisión Internacional de Juristas.
Los datos obtenidos de informes oficiales e independientes, y de víctimas, dan cuenta de 403 muertes bajo custodia estatal, incluidos cuatro niños, y 540 casos de desaparición forzada bajo el estado de excepción, señaló.
"No se trata de casos aislados, sino de una política en la que se cometen crímenes a gran escala y de manera sistemática", añadió en un comunicado José Guevara, especialista en derecho humanitario y parte del grupo que elaboró el reporte.
La guerra contra las pandillas de Bukele redujo la violencia a mínimos históricos en El Salvador, y convirtió al mandatario derechista en uno de los más populares de su país y de Latinoamérica.
Pero su estrategia, cuyo símbolo es una megaprisión para pandilleros, también es criticada porque derivó en la concentración de todos los poderes del Estado, lo que en 2025 le permitió instaurar la reelección indefinida.