Incendios arrasan bosques de Borneo y tiñen de naranja el cielo de Indonesia
La isla de Borneo, compartida por Indonesia, Malasia y Brunéi, atraviesa una grave crisis ambiental debido a los incendios forestales que destruyen sus bosques, amenazan a las comunidades y ponen en peligro a especies como los orangutanes.
En Indonesia, el fuego se extendió por zonas de bosque tropical y turberas, mientras que el humo deteriora la calidad del aire y dificulta la vida cotidiana. Las condiciones secas asociadas con el fenómeno de El Niño han agravado la emergencia, que también ha provocado problemas de salud, dificultades para conseguir agua y daños en el hábitat de numerosas especies.
Orangutanes atrapados entre las llamas
Los orangutanes se encuentran entre los animales más afectados por la destrucción de los bosques. Al perder su hábitat, algunos quedan atrapados en áreas rodeadas de fuego y humo, mientras que otros se desplazan hacia terrenos deforestados en busca de refugio y alimento.
Los equipos de rescate han atendido a decenas de estos primates durante los últimos meses. Algunos presentan quemaduras y problemas respiratorios por la inhalación de humo. Una orangutana joven llamada Novita, por ejemplo, fue rescatada en septiembre con quemaduras en las manos y los pies, después de quedar atrapada en una zona afectada por los incendios.
¿Qué está provocando la devastación ambiental?
La expansión de las plantaciones de palma aceitera es uno de los factores que contribuyen a la pérdida de bosques en Borneo. La tala y las quemas utilizadas para despejar terrenos agrícolas destruyen ecosistemas tropicales y reducen el espacio disponible para la fauna silvestre.
A esto se suman la tala ilegal, la minería y los incendios en turberas, suelos ricos en materia orgánica que pueden arder durante largos periodos y cuyos incendios son difíciles de extinguir. La sequía facilita la propagación de las llamas, mientras que la degradación de estos ecosistemas agrava la escasez de agua y dificulta las labores de emergencia.
La crisis también afecta a las comunidades. El humo puede provocar problemas respiratorios y obligar a suspender actividades escolares, mientras que la reducción de las reservas de agua complica las tareas de extinción y el abastecimiento de las familias.