Elecciones en España: las claves para entender la crisis política y lo que viene

Pedro Sanchez presidente de España. ( AFP)
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- Pedro Sánchez adelantó las elecciones generales en España tras una nueva derrota parlamentaria. El bloqueo de dos decretos relacionados con la vivienda profundizó la crisis política y llevó a convocar los comicios para el 29 de noviembre.
- Los españoles elegirán a los integrantes del Congreso y del Senado, no directamente al presidente del Gobierno. El resultado determinará cuántos escaños obtiene cada partido y qué alianzas serán necesarias para formar una mayoría parlamentaria.
- La elección no garantiza el fin de la incertidumbre política. El PSOE de Sánchez, el PP de Alberto Núñez Feijóo y Vox buscarán ampliar su representación, pero si ningún bloque reúne los apoyos necesarios, las negociaciones podrían prolongarse e incluso conducir a nuevos comicios.
España volverá a las urnas el próximo 29 de noviembre, después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, adelantara las elecciones generales y pusiera fin antes de tiempo a la actual legislatura.
La decisión llegó después de una nueva derrota parlamentaria para el Ejecutivo, que no logró sacar adelante dos decretos vinculados con la vivienda. El revés profundizó el bloqueo político y abrió la puerta a una nueva contienda electoral.
Con las Cortes Generales disueltas, los partidos entraron en una carrera contrarreloj para definir sus estrategias y convencer a los votantes. En los comicios, los españoles elegirán la composición del Congreso de los Diputados y del Senado. De esos resultados dependerán las posibilidades de cada fuerza para reunir los apoyos necesarios para formar el próximo Gobierno.
¿Cómo funciona el sistema electoral español?
En España, los ciudadanos no votan directamente por el presidente del Gobierno. En las elecciones generales eligen a los integrantes de las Cortes Generales, el Parlamento español, formado por dos cámaras: el Congreso de los Diputados y el Senado.
Aunque ambas instituciones participan en la configuración del poder político, sus sistemas de elección son diferentes.
El Congreso está compuesto por 350 diputados. Su elección combina un criterio territorial con un sistema de representación proporcional.
Para estos comicios, España se divide en 52 circunscripciones electorales: las 50 provincias y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
Cada provincia tiene garantizado un mínimo de dos diputados, mientras que Ceuta y Melilla eligen uno cada una. Esto representa 102 escaños asignados inicialmente. Los 248 restantes se distribuyen entre las provincias según su población.
Para participar en el reparto de escaños en una determinada circunscripción, las candidaturas deben superar el umbral del 3% de los votos válidos emitidos en esa provincia.
Los electores votan por una lista presentada por cada partido o coalición. En el caso del Congreso, las listas son cerradas, por lo que el ciudadano no puede modificar el orden de los candidatos ni seleccionar nombres de manera individual.
El reparto de los escaños se realiza mediante el método D'Hondt, una fórmula de representación proporcional que convierte los votos obtenidos por cada candidatura en puestos parlamentarios.
El Senado funciona de manera distinta. Los 208 senadores elegidos directamente por los ciudadanos se seleccionan mediante un sistema de listas abiertas, que permite votar individualmente por candidatos, incluso si pertenecen a diferentes partidos.
En términos generales, cada provincia peninsular elige cuatro senadores. Las circunscripciones insulares y las ciudades autónomas cuentan con una representación diferente según su territorio.
¿Cuál es el origen de la actual crisis política?
La nueva convocatoria electoral es el resultado de una acumulación de tensiones que durante los últimos meses debilitó al Gobierno de Sánchez.
Uno de los principales focos de conflicto fue la vivienda, un problema que pasó de las calles al Congreso y terminó convertido en uno de los detonantes de la crisis.
A esto se sumó el impacto social generado por el desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años cuyo caso provocó indignación y volvió a colocar en el centro del debate la situación de las personas mayores frente a los desalojos y la emergencia habitacional.
El bloqueo parlamentario agravó el escenario. La dificultad del Ejecutivo para reunir los apoyos necesarios en el Congreso quedó en evidencia con el rechazo de los decretos relacionados con vivienda.
La crisis también está marcada por otros factores, entre ellos las diferencias sobre migración y el modelo territorial, además del desgaste provocado por investigaciones judiciales y cuestionamientos por casos de corrupción que aumentaron la presión sobre el Ejecutivo.
¿Qué ocurre ahora?
España entró en una etapa de intensa actividad política después de la disolución de las Cortes Generales y la convocatoria oficial de elecciones.
Los partidos deberán concentrarse en definir candidaturas, programas y estrategias para una campaña que se desarrollará en pocas semanas.
El calendario electoral contempla varias fechas clave:
- 13 de noviembre: inicio de la campaña electoral.
- 27 de noviembre: final de la campaña.
- 28 de noviembre: jornada de reflexión.
- 29 de noviembre: jornada de votación de las elecciones generales.
- 23 de diciembre: sesión constitutiva de las nuevas Cortes Generales.
El plazo para solicitar el voto por correo se extiende hasta el décimo día anterior a la votación, es decir, el 19 de noviembre.
¿España podría ir a otras elecciones más?
Sí. Las elecciones del 29 de noviembre no garantizan por sí mismas la formación de un nuevo Gobierno.
Después de conocer los resultados, los partidos deberán negociar para conseguir los apoyos suficientes que permitan una investidura.
Si ningún candidato consigue reunir la mayoría necesaria y las negociaciones fracasan, podría abrirse nuevamente un periodo de incertidumbre política. La legislación española establece que, si transcurren dos meses desde la primera votación de investidura sin que ningún candidato consiga la confianza del Congreso, el rey disolverá ambas cámaras y convocará nuevas elecciones.
Por eso, una de las claves de estos comicios no será únicamente determinar qué partido obtiene más votos, sino conocer qué bloques tendrán capacidad para alcanzar acuerdos y reunir una mayoría parlamentaria.
¿Quiénes son los principales actores?
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), de centroizquierda y liderado por Pedro Sánchez, buscará mantener el Gobierno, mientras que el Partido Popular (PP), de centroderecha y encabezado por Alberto Núñez Feijóo, intentará convertirse en la principal fuerza de la próxima legislatura.
En el escenario político también tendrá un peso importante Vox, partido de extrema derecha liderado por Santiago Abascal, que aspira a ampliar su representación parlamentaria.
A ellos se suman las distintas fuerzas regionales y nacionalistas, cuyos escaños pueden ser decisivos para formar una mayoría en el Congreso.
La fragmentación política hace que ganar las elecciones no necesariamente garantice poder gobernar. El partido que obtenga más diputados podría necesitar alcanzar acuerdos con otras formaciones para conseguir los apoyos suficientes y formar Gobierno.
¿Qué podría pasar después de las elecciones?
El escenario dependerá principalmente del resultado de las urnas y de las alianzas que puedan construirse después de la elección.
Una mayoría suficiente permitiría avanzar con mayor rapidez hacia la formación de un Gobierno. Si ningún bloque reúne los apoyos necesarios, comenzará una etapa de negociaciones que podría prolongarse.
En ese caso, los partidos deberán decidir entre acuerdos de gobierno, pactos de investidura o acuerdos puntuales para permitir la gobernabilidad.
El Congreso tendrá nuevamente un papel central: será allí donde se determine quién consigue los votos necesarios para asumir la Presidencia del Gobierno.