El frío paraliza a las iguanas y las hace caer de los árboles en Florida
Las bajas temperaturas que rozaron los 0 °C en el sur de Florida provocaron la caída de decenas de iguanas verdes desde los árboles, un fenómeno que dejó a los reptiles inmóviles en patios, calles y vías públicas, y que generó alarma entre los residentes.
El episodio ocurrió tras el ingreso de una masa de aire ártico que llevó al estado a enfrentar condiciones inusuales para la región. Zonas como Fort Myers y Sunrise se contaron entre las más afectadas, donde la escena de iguanas caídas se repitió tras el brusco descenso térmico.
Ante la situación, la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC, por sus siglas en inglés) activó una campaña especial de recolección y emitió una orden ejecutiva temporal que permitió, de forma excepcional, que residentes sin licencia capturaran y trasladaran iguanas verdes hasta puntos designados, bajo supervisión técnica.
Según la FWC y reportes de Naples Daily News, la oficina de la Comisión en Fort Myers fue el único sitio habilitado en el suroeste del estado para recibir ejemplares afectados por el frío.
Jessica Kilgore, especialista de Iguana Solutions, explicó a Local 10 News que estos episodios se repiten durante heladas intensas. Indicó que el aire frío combinado con la humedad y el viento cerca del agua agrava la vulnerabilidad de las iguanas y facilita su caída desde los árboles.
Kilgore advirtió que muchos animales permanecieron inmovilizados durante varias horas, lo que aumentó el riesgo de accidentes y ataques de depredadores.
La FWC informó que la recolección tuvo dos objetivos centrales: reducir el sufrimiento animal y mantener el control ambiental sobre especies invasoras. La mayoría de las iguanas recogidas se destinó a eutanasia ética, mientras que un número reducido se transfirió a personas con permisos oficiales para su comercialización legal fuera de Florida.
El fenómeno se explica por el estado de torpor que experimentan las iguanas cuando las temperaturas se acercan al punto de congelación. En esa condición, los reptiles pierden movilidad y quedan expuestos a caídas, atropellos y ataques.
