Diez panameños detenidos en Cuba por “propaganda” contra el gobierno

Personas caminan por una calle tranquila de La Habana el 8 de febrero de 2026. El gobierno cubano anunció el 6 de febrero medidas de emergencia para abordar la grave crisis energética, agravada por las sanciones estadounidenses. Estas medidas incluyen la adopción de una semana laboral de cuatro días para las empresas estatales y restricciones a la venta de combustible. AFP
Diez panameños fueron detenidos el sábado en Cuba y están acusados de ser "autores de hechos de propaganda" contra el gobierno, informó este lunes el Ministerio del Interior (Minint).
La detención de los panameños se produjo tres días después de que guardacostas cubanos interceptaran el miércoles una lancha procedente de Estados Unidos con diez personas armadas a bordo cuando intentaban infiltrarse "con fines terroristas", en un contexto de crecientes tensiones con Washington.
Los panameños detenidos ingresaron a Cuba "con el propósito de confeccionar letreros con contenidos de carácter subversivo contrarios al orden constitucional", señaló el Minint en un comunicado divulgado por la televisión cubana.
El ministerio subrayó que los implicados "reconocieron ser los autores de los hechos" que tuvieron lugar en La Habana el sábado por la madrugada.
Según las investigaciones, que aún continúan según el Minint, "una vez cumplido el objetivo, debían abandonar el país y a su regreso a Panamá, recibirían una suma de dinero que, de acuerdo a sus primeras declaraciones, oscila entre 1.000 y 1.500 dólares para cada uno".
Estas detenciones de producen después de que diez personas armadas fueran interceptadas el miércoles en aguas territoriales cubanas, cuando intentaban infiltrarse en la isla, en una operación que dejó cuatro muertos y seis heridos entre los tripulantes.
"Terrorismo" –
Los infiltrados van a ser imputados por el delito de terrorismo, según adelantó el fiscal Edward Robert en un programa de la televisión nacional, transmitido el viernes y el que altos mandos del Minint mostraron el armamento hallado en la lancha interceptada.
A bordo de la embarcación con matrícula de Florida, se encontró una gran cantidad de armas de fuego de diferentes calibres, incluidos 14 fusiles, algunos de ellos de alta precisión, 11 pistolas y casi 13.000 municiones.
Michel Ortega Casanova, uno de los cuatro fallecidos en el enfrentamiento con los guardafronteras cubanos, quería "ir a combatir" a Cuba y ver "si eso prendía la chispa y el pueblo se levantaba", dijo el jueves a la AFP Wilfredo Beyra, un compañero de militancia política de Ortega.
El objetivo de Ortega "era ir a combatir contra una narcotiranía criminal y asesina, ver si eso prendía la chispa y el pueblo se levantaba y los apoyaba", añadió por teléfono Beyra, responsable en Tampa del Partido Republicano de Cuba, organización opositora con sede en Florida a la que pertenecía el fallecido.
"La intensión de ese grupo era infiltrarse, promover un desorden público, promover que se le uniera el pueblo, promover actos violentos, atacar unidades militares (…) con el fin de derrocar la revolución", precisó en el programa de televisión el coronel Víctor Álvarez, del Minint.
Según la versión cubana de los hechos, que Estados Unidos investiga, el incidente se produjo cuando una fragata de guardacostas se acercó a la lancha para solicitar su identificación, pero sus pasajeros respondieron abriendo fuego.
Las infiltraciones de comandos armados desde el sur de Florida para realizar atentados en Cuba fueron frecuentes después del triunfo de la revolución cubana en 1959, así como el secuestro de pescadores cubanos y atentados a diplomáticos y sedes diplomáticas de la isla en el exterior.
A finales de la década de 1990, se registraron una serie de atentados con bomba en hoteles de La Habana. Dos salvadoreños, Raúl Ernesto Cruz León y Otto René Rodríguez Llerena, fueron condenados a 30 años de prisión por ser los autores de esos hechos.
Los juicios contra esos dos salvadoreños, ya liberados 2024 y 2025, fueron una oportunidad para que las autoridades cubanas sentaran en el banquillo a los exiliados radicales anticastristas de Miami (Florida).
La administración de Donald Trump no oculta su deseo de ver un cambio de régimen en Cuba y aplica una política de máxima presión, invocando la "amenaza excepcional" que supondría la isla, a solo 150 km de las costas de Florida, para su seguridad nacional, debido a sus relaciones con Rusia, China e Irán, sus aliados.