Desapariciones forzadas en Nicaragua: qué son y qué denuncia la ONU

Daniel Ortega. Foto: AFP.
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- Naciones Unidas documentó 161 casos de desaparición forzada en Nicaragua desde abril de 2018 y 29 personas permanecían desaparecidas bajo esta condición al cierre de agosto de 2026.
- Una desaparición forzada ocurre cuando agentes del Estado privan de libertad a una persona y luego niegan la detención u ocultan información sobre su paradero.
- Los informes de la ONU señalan un patrón de persecución contra personas consideradas opositoras al Gobierno, mientras las autoridades nicaragüenses rechazan esos señalamientos.
La Organización de las Naciones Unidas(ONU) denunció una nueva ola de desapariciones forzadas en Nicaragua y alertó sobre un patrón de detenciones en las que las autoridades niegan información sobre el paradero de las personas.
Según los expertos de la ONU, desde abril de 2018 se documentaron 161 casos de desaparición forzada y ocho muertes bajo custodia estatal. Al cierre de agosto de 2026 al menos 29 personas permanecían desaparecidas bajo esta condición.
¿Qué es una desaparición forzada?
Una desaparición forzada ocurre cuando agentes del Estado, o personas que actúan con su autorización, apoyo o tolerancia, privan de libertad a alguien y posteriormente niegan que la detención ocurrió o esconden información sobre su paradero.
La diferencia con una desaparición común está precisamente en la participación estatal y en la negativa a reconocer la detención o entregar información sobre la persona. Tampoco existe un periodo mínimo para que se configure: puede durar horas o algunos días y seguir siendo considerada una desaparición forzada.
En Nicaragua, los casos documentados desde 2018 muestran que esta práctica puede presentarse tanto durante detenciones breves como en situaciones en las que el paradero de la persona permanece desconocido durante períodos prolongados.
¿Cómo funciona la detención?
Los casos denunciados describen un patrón que comienza con la captura de una persona y continúa con el ocultamiento de información sobre su paradero.
Familiares y abogados pueden acudir a delegaciones policiales, cárceles u otras instituciones para intentar localizar al detenido, pero sin recibir información clara. En algunos casos, las autoridades niegan que la persona esté bajo custodia o no permiten conocer dónde permanece.
Esta situación también impide que la persona tenga acceso inmediato a un abogado, contacto con sus familiares, atención médica o supervisión judicial.
Las desapariciones pueden ser de corta duración o prolongarse durante meses e incluso años. En los casos breves, la persona puede aparecer posteriormente ante un juez o recuperar su libertad, pero la desaparición forzada ya se habría producido durante el periodo en que las autoridades ocultaron su detención o negaron información sobre su paradero.
También existen desapariciones consideradas continuadas o permanentes, en las que la situación se mantiene mientras no se conozca el paradero de la víctima.
¿Qué está denunciando la ONU en Nicaragua?
Los informes presentados describen un deterioro de la situación de los derechos humanos en Nicaragua y señalan un patrón de persecución contra personas consideradas opositoras al Gobierno.
El Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua documentó 161 desapariciones forzadas desde 2018 y ocho muertes bajo custodia estatal. Además, señaló un cambio en la forma en que ocurren estos casos: mientras algunas desapariciones antes eran de corta duración, desde 2023 aparecen casos prolongados en los que el paradero de las personas permanece desconocido durante periodos mayores.
Los informes también señalan la reducción del espacio para las organizaciones independientes. Desde 2018, 5.539 organizaciones de la sociedad civil fueron disueltas y 56 medios de comunicación independientes fueron clausurados.
La situación también afecta a la Iglesia católica, con integrantes de la institución obligados a salir del país y varias diócesis sin obispo.
Otro de los cuestionamientos está relacionado con las reformas constitucionales impulsadas por el oficialismo, que concentran mayores facultades en el Ejecutivo y reducen los espacios de control institucional.
La persecución tampoco se limita al territorio nicaragüense. Existen denuncias de hostigamiento contra ciudadanos en el exterior, incluidos problemas para renovar pasaportes, amenazas relacionadas con el ingreso al país y agresiones físicas. Naciones Unidas también ha documentado en 2026 denuncias que incluyen detenciones arbitrarias, desapariciones y otras violaciones de derechos humanos.
¿Por qué preocupa especialmente que sean detenciones incomunicadas?
La incomunicación aumenta el riesgo para la persona detenida porque limita el contacto con familiares, abogados y médicos, y dificulta que alguien pueda verificar sus condiciones de reclusión. También reduce las posibilidades de detectar rápidamente posibles malos tratos, tortura o problemas de salud.
En una desaparición forzada, esa falta de información cumple además un papel central: mientras las autoridades no reconocen la detención ni informan dónde está la persona, sus familiares no cuentan con una vía clara para conocer su situación o exigir garantías legales.
Por eso, una desaparición no necesita prolongarse durante semanas o meses para generar consecuencias graves. Incluso una detención de pocas horas puede constituir una desaparición forzada si durante ese período el Estado niega que la persona está bajo su custodia o mantiene oculto su paradero.
Por su parte el Gobierno de Nicaragua rechaza los señalamientos internacionales sobre violaciones de derechos humanos y cuestiona los informes de Naciones Unidas, al considerar que forman parte de acciones de injerencia contra el país.