¿Cómo se destituye a un presidente en Perú? El sistema detrás de los 8 mandatarios en 10 años
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- Perú tiene a su octavo presidente en una década: la caída de José Jerí —tras solo cuatro meses— confirma que la estabilidad del mandatario depende más de los votos en el Congreso que de las urnas.
- El Congreso cuenta con dos herramientas clave para remover al jefe de Estado: la censura (como en el caso Jerí) y la polémica "vacancia por incapacidad moral", una figura ambigua que permite destituir con 87 votos y sin sentencia judicial.
- Desde 2016, la colisión entre un Ejecutivo débil y un Legislativo fuerte, sumada a la fragmentación partidaria, ha convertido la destitución presidencial en un recurso frecuente.
Perú amaneció este jueves con un nuevo inquilino en el Palacio de Gobierno. José María Balcázar se convirtió en el octavo jefe de Estado en apenas una década, asumiendo el mando de una nación donde la banda presidencial parece haberse transformado en un accesorio temporal.
Para un costarricense, acostumbrado a mandatos de cuatro años que inician y terminan según el calendario electoral, la realidad peruana puede resultar vertiginosa. No se trata solo de crisis políticas recurrentes, sino de un diseño institucional particular que ha convertido al Congreso en una maquinaria capaz de nombrar y destituir gobernantes con una rapidez inusitada.
La caída esta semana de José Jerí, quien apenas duró cuatro meses en el cargo, no es una anomalía, sino la confirmación de una regla no escrita en la política peruana reciente: la supervivencia del presidente no depende de los votos en las urnas, sino de la aritmética en el Parlamento. Pero, ¿qué mecanismos legales permiten esta inestabilidad crónica?
El caso Jerí: una caída por la vía rápida
Para entender el sistema, hay que mirar el último eslabón de la cadena. José Jerí asumió la presidencia interina en octubre, tras la destitución de Dina Boluarte. Su mandato debía durar hasta julio de 2026, sirviendo de puente hasta las próximas elecciones. Sin embargo, su gobierno se desmoronó en cuestión de días tras el estallido del "Chifagate".
Un reportaje periodístico reveló que Jerí había mantenido reuniones clandestinas, encapuchado para no ser reconocido, con un empresario contratista del Estado en un restaurante de comida china (conocidos en Perú como chifas). A esto se sumó un escándalo por la contratación irregular de funcionarias cercanas a su entorno.
Lo curioso del caso de Jerí es que no fue destituido mediante el juicio político tradicional. Al ser un presidente encargado que ocupaba el puesto por ser el titular del Congreso (al no haber vicepresidentes disponibles), los legisladores utilizaron una figura administrativa: la censura de la Mesa Directiva.
Al censurarlo y removerlo de la presidencia del Parlamento, Jerí perdió automáticamente su condición de presidente interino de la República. Fue una maniobra política veloz que ilustra cómo el Congreso peruano posee un arsenal variado de herramientas para reorganizar el Ejecutivo sin necesidad de largos procesos judiciales.
El "botón nuclear": la vacancia por incapacidad moral
Aunque Jerí cayó por censura, la herramienta más utilizada y polémica de la última década es la "vacancia por incapacidad moral permanente". Este es el mecanismo que ha hecho rodar las cabezas de la mayoría de los predecesores recientes.
El artículo 113 de la Constitución peruana de 1993 establece que la presidencia vaca por, entre otras causas, su "permanente incapacidad moral" declarada por el Congreso. El problema, y la clave de la inestabilidad, reside en la ambigüedad del término.
Originalmente, en el derecho constitucional del siglo XIX, la "incapacidad moral" se refería a una incapacidad mental que impedía al gobernante distinguir el bien del mal. Sin embargo, en el Perú moderno, el Congreso ha reinterpretado esta figura como una herramienta de control político amplia. No se requiere que el presidente haya cometido un delito probado en tribunales, basta con que el Legislativo considere que su conducta es "indigna" o "impropia" para el cargo.
Para activar este mecanismo, la matemática es brutalmente simple:
- Se necesita el 20% de los congresistas para presentar la moción.
- El 40% para admitirla a debate.
- Y 87 votos (dos tercios de la cámara de 130 escaños) para destituir al presidente.
En un sistema fragmentado, conseguir 87 votos se ha vuelto un ejercicio de negociación política frecuente, convirtiendo la vacancia en un arma de uso habitual y no en una medida excepcional de último recurso.
Una década de colisión de poderes
¿Por qué la situación ha empeorado tanto en los últimos 10 años? Los analistas coinciden en que el punto de quiebre fue el año 2016. Perú entró en una colisión de poderes entre un Ejecutivo débil y un Legislativo fuerte y opositor.
A diferencia de otros sistemas presidencialistas, Perú tiene un modelo híbrido. El presidente puede disolver el Congreso bajo ciertas condiciones extremas, pero el Congreso tiene la figura de la vacancia, que se resuelve en días y sin necesidad de pruebas judiciales.
Esta dinámica se agrava por la debilidad del sistema de partidos. Los presidentes llegan al poder sin mayoría parlamentaria, lo que los deja a merced de alianzas volátiles y de un Congreso que opera muchas veces bajo intereses de "lobbies" y grupos de presión particulares.
La lista de los caídos
La magnitud de la crisis se entiende mejor al repasar la lista de mandatarios que no lograron terminar su mandato o que fueron removidos en medio de la tormenta política desde 2016:
- Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018): Renunció forzadamente horas antes de que el Congreso votara su inminente destitución por vínculos con el caso Odebrecht.
- Martín Vizcarra (2018-2020): Destituido por el Congreso bajo la figura de "incapacidad moral permanente" en un juicio político exprés.
- Manuel Merino (2020): Su presidencia duró solo cinco días. Renunció tras masivas y violentas protestas en las calles que dejaron dos muertos.
- Francisco Sagasti (2020-2021): La excepción a la regla. Asumió como gobierno de transición y logró entregar el mando tras completar los ocho meses previstos.
- Pedro Castillo (2021-2022): Destituido por "incapacidad moral" tras intentar disolver inconstitucionalmente el Congreso y gobernar por decreto.
- Dina Boluarte (2022-2025): Exvicepresidenta de Castillo, fue destituida en octubre pasado, también por incapacidad moral, en medio de protestas por la inseguridad ciudadana.
- José Jerí (2025-2026): Censurado por el Congreso tras cuatro meses de gestión interina.
