¿Cómo puede inundarse un lugar tan árido como el Gran Cañón?

Las inundaciones repentinas pueden convertir en minutos los cauces secos del Gran Cañón en corrientes capaces de arrastrar rocas, lodo y otros materiales. Getty Images vía AFP
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- Las lluvias pueden provocar crecidas repentinas y muy destructivas en el Gran Cañón, incluso en un paisaje que parece seco. El agua puede arrastrar rocas, lodo, ramas y otros materiales con gran fuerza.
- Una tormenta a varios kilómetros de distancia también puede generar una inundación. El agua de las zonas elevadas se concentra en arroyos y cañones estrechos, donde la pendiente y el desnivel aceleran su descenso.
- El mayor peligro para los visitantes está dentro de las zonas profundas y estrechas del cañón. Una crecida puede llegar rápidamente y dejar pocas opciones de escape, por lo que las autoridades recomiendan revisar el clima y evitar cauces y zonas bajas ante la posibilidad de tormentas fuertes.
El Gran Cañón, en Arizona, es conocido por sus enormes paredes de roca, su paisaje árido y sus extensas zonas de terreno seco. Sin embargo, esa apariencia puede resultar engañosa cuando llegan lluvias intensas.
Recientemente, las inundaciones repentinas registradas en el Parque Nacional del Gran Cañón dejaron dos personas fallecidas, obligaron a rescatar a más de 80 visitantes y provocaron daños importantes en la infraestructura.
El episodio puso nuevamente en evidencia uno de los peligros que pueden presentarse en las zonas más profundas del cañón: las crecidas súbitas, capaces de transformar en cuestión de minutos un cauce seco o un sendero aparentemente seguro en una corriente de agua con fuerza suficiente para arrastrar rocas, lodo, ramas y otros objetos.
¿Por qué el agua baja con tanta fuerza?
La intensidad de estas crecidas está relacionada con la combinación del suelo, la pendiente y la forma del terreno.
En algunas zonas áridas, el terreno está compuesto por roca, arcilla y superficies compactadas que dificultan la infiltración. Cuando cae una lluvia intensa, una mayor proporción del agua se desplaza sobre la superficie.
Además, las zonas elevadas del Gran Cañón reciben agua de áreas mucho más extensas. Esa escorrentía termina concentrándose en pequeños arroyos y cañones estrechos, donde el agua puede aumentar rápidamente su profundidad y velocidad.
A esto se suma el desnivel entre el borde del Gran Cañón y el río Colorado, que supera los 1.500 metros en algunos puntos. La gravedad favorece el descenso del agua hacia los sectores más bajos.
La corriente también puede incorporar tierra, arena, piedras, ramas y otros materiales. Esta mezcla aumenta su capacidad destructiva y puede permitirle arrastrar objetos de gran tamaño.
El peligro de estar dentro del cañón cuando comienza una tormenta
Para un senderista que se encuentra en las zonas profundas del Gran Cañón, una tormenta puede representar un peligro especialmente serio.
La geografía del lugar puede dificultar la posibilidad de escapar. En sectores estrechos, las paredes de roca pueden elevarse de manera casi vertical, dejando pocas alternativas para abandonar el camino que podría tomar el agua.
Uno de los ejemplos es The Box, un tramo estrecho del corredor hacia Phantom Ranch. En lugares como este, encontrar una zona elevada para refugiarse puede ser complicado, especialmente si la crecida ya comenzó.
Las condiciones meteorológicas también pueden generar otros riesgos. La lluvia intensa puede provocar caída de rocas, desprendimientos y actividad eléctrica, mientras que una crecida puede dañar o bloquear rutas utilizadas para salir de determinadas zonas.
¿Por qué una tormenta lejos puede provocar una inundación?
La explicación está en el funcionamiento de las cuencas hidrográficas.
El agua no necesariamente permanece en el lugar donde cae. Cuando una tormenta descarga grandes cantidades de lluvia sobre una zona elevada, el agua comienza a desplazarse siguiendo la pendiente del terreno.
En su recorrido, diferentes corrientes pueden unirse y concentrarse en canales cada vez más estrechos. De esta manera, una tormenta que ocurre a varios kilómetros puede terminar generando una crecida en un punto donde el cielo incluso parece despejado.
La llegada del agua puede producirse minutos u horas después de que comenzó la lluvia, dependiendo de la distancia, la intensidad de las precipitaciones y las características de la cuenca.
El riesgo aumenta cuando el terreno ya está saturado
El estado del suelo también influye en la magnitud de una inundación.
Si el terreno ya recibió lluvias previamente, puede tener menos capacidad para absorber nuevas cantidades de agua. Esto favorece que una mayor proporción de las precipitaciones se convierta en escorrentía y llegue rápidamente a los cauces.
El riesgo puede ser mayor en áreas donde predominan superficies rocosas o compactas, ya que el agua encuentra menos obstáculos para desplazarse hacia las partes bajas.
¿Cómo advierten las autoridades sobre el riesgo?
El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos vigila las condiciones que pueden favorecer inundaciones repentinas y emite alertas cuando existe peligro.
Sin embargo, en el Gran Cañón existe una dificultad adicional: una advertencia puede no llegar oportunamente a una persona que se encuentra en lo profundo del cañón debido a las limitaciones de comunicación y a la distancia respecto de la tormenta.
Por esa razón, la seguridad no depende únicamente de esperar una alerta. Las autoridades del parque recomiendan prestar atención a las condiciones meteorológicas, conocer la ruta y evitar ingresar o permanecer en cauces y zonas bajas cuando existe posibilidad de tormentas fuertes.