Birmania: 5 claves para entender la votación de la junta militar y el incierto futuro del país
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- Birmania celebra elecciones por primera vez desde el golpe de 2021, pero en medio de una guerra civil, una crisis humanitaria masiva y con amplias zonas del país excluidas de la votación.
- El proceso está diseñado para blindar el poder militar: la oposición fue disuelta, el Ejército controla solo parte del territorio y la Constitución le garantiza una cuota fija de poder.
- Mientras la junta y sus aliados reclaman una victoria y buscan legitimidad internacional, críticos advierten que los comicios pueden profundizar el conflicto y el aislamiento del país.
Birmania atraviesa un momento crítico en medio de las primeras elecciones generales desde el golpe de Estado de febrero de 2021.
La junta militar presenta el proceso electoral como un retorno a la democracia. Sin embargo, el país vive una guerra civil y una grave crisis humanitaria que pone en duda la legitimidad de los comicios.
Estas son cinco claves para entender el alcance de la votación y su impacto en el poder de los generales.
1- El eco del golpe en Birmania
El escenario político actual surge del golpe de 2021, cuando el Ejército desconoció la victoria de la Liga Nacional para la Democracia (LND), liderada por la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. Desde entonces, la junta gobierna bajo un estado de excepción prolongado y el país cayó en un conflicto armado contra guerrillas étnicas y grupos prodemocráticos.
La situación es crítica: la economía se contrajo un 9%, la inflación llegó al 34% y más de 3,6 millones de personas son desplazadas internas. Además, el proceso electoral inició pocos meses después de un terremoto de magnitud 7,7 que dejó miles de víctimas. La ONU estima que un tercio de la población no cubre sus necesidades básicas.
2- Una logística bajo el estruendo de las armas
A diferencia de elecciones anteriores, la votación se organiza en tres fases: 28 de diciembre, 11 y 25 de enero. La junta busca sortear la inseguridad con este esquema.
La fragmentación territorial es evidente. Solo se vota en zonas bajo control militar. Quedan excluidos 65 municipios por combates activos. De los 330 municipios del país, el Ejército controla de forma plena solo 99.
El proceso busca llenar 498 escaños del Parlamento. Sin embargo, el poder militar está blindado, ya que la Constitución reserva al Ejército el 25% de los escaños. Además, cerca de 500 militares renunciaron a sus rangos en setiembre para postularse como candidatos "civiles".
3- La victoria reclamada por el partido promilitar
El Partido de la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (PUSD), aliado de los militares, reclamó una victoria "aplastante" en la primera fase. Altos cargos del partido aseguraron que obtuvieron 82 escaños de la Cámara Baja en 102 municipios con recuento concluido. Entre ellos figuran los ocho municipios de la capital, Naipyidó.
La supuesta victoria surge en un escenario de exclusión total. La LND fue disuelta y no aparece en las papeletas.
El jefe de la junta, Min Aung Hlaing, califica las elecciones como "libres y justas", mientras que residentes y activistas denunciaron presiones de soldados armados para forzar la participación, con amenazas de confiscación de bienes.
4- Una comunidad internacional dividida
La votación divide a la comunidad internacional. Naciones Unidas y potencias occidentales califican el proceso como un fraude y un "teatro de lo absurdo" bajo coerción.
En contraste, China, Rusia, India y Tailandia enviaron observadores o brindaron apoyo. Estos países ven en la elección una vía hacia la estabilidad que proteja intereses estratégicos y económicos.
5- Escenario de corto plazo para Birmania
Los resultados finales se anunciarán en febrero y todo apunta a que el general Min Aung Hlaing asumirá la presidencia. Para los analistas, la anunciada transición a un gobierno "civil" es solo formal. El poder efectivo permanecerá en manos de la cúpula militar.
Lejos de abrir una vía de reconciliación, el proceso electoral podría reforzar a la junta y endurecer su control. El riesgo inmediato es una intensificación de la guerra civil y un mayor aislamiento internacional, mientras una población exhausta sigue atrapada entre la violencia, la carestía y el miedo.
