Así funcionaba el sistema que llevó a la UNAM a repetir el examen de admisión

La UNAM es la principal universidad de México. Foto: UNAM

La UNAM es la principal universidad de México. Foto: UNAM

La decisión de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de repetir el examen de admisión para un grupo de aspirantes puso bajo la lupa el sistema tecnológico que utilizó por primera vez para aplicar la prueba completamente en línea. La plataforma combinó herramientas de inteligencia artificial con supervisión humana para detectar posibles irregularidades durante la evaluación.

Para aplicar la prueba, la UNAM recurrió a la plataforma y al navegador seguro desarrollados por la empresa Territorium Life, un sistema que integra herramientas de supervisión remota e inteligencia artificial.

La tecnología emplea un método conocido como proctoring, una modalidad de vigilancia digital que combina el bloqueo de funciones del equipo con algoritmos capaces de monitorear el comportamiento del aspirante en tiempo real mientras responde el examen.

¿Cómo funciona?

El proceso se desarrolla en tres etapas: la configuración previa del equipo, la supervisión durante la prueba y la revisión de las incidencias detectadas.

Todo comienza cuando el aspirante ingresa al portal de Territorium e inicia la evaluación. En ese momento se activa automáticamente el navegador seguro, que realiza una revisión del equipo para identificar programas que podrían facilitar una ventaja indebida, como Zoom, Discord u otras aplicaciones de comunicación. Si detecta alguno de estos programas abierto, impide el inicio del examen hasta que sea cerrado por completo.

Posteriormente, el sistema verifica el correcto funcionamiento de la cámara web, el micrófono y la conexión a internet. Como parte del proceso de autenticación, el estudiante debe tomarse una fotografía frente a la cámara y capturar una imagen de su documento de identidad para comprobar que corresponde con la persona registrada.

Una vez iniciada la prueba, el navegador restringe varias funciones del equipo. Entre ellas, desactiva las capturas de pantalla, bloquea el uso de un segundo monitor e impide acciones como copiar y pegar o cambiar a otras aplicaciones.

Mientras tanto, la inteligencia artificial mantiene una supervisión constante mediante el video y el audio. El algoritmo analiza distintos comportamientos que podrían representar una irregularidad, como desviar repetidamente la mirada de la pantalla, abandonar el lugar del examen, la presencia de otra persona frente a la cámara o la detección de conversaciones y otros sonidos de fondo.

Aunque el sistema no detiene automáticamente la prueba cuando identifica alguna anomalía, sí registra cada una de las alertas generadas durante la evaluación. Esa información se organiza en un informe digital, clasificado según el nivel de riesgo, que posteriormente es revisado por personal autorizado para determinar si existió alguna infracción al reglamento.

¿Qué pasó después?

A pesar de esos controles, la universidad detectó un comportamiento inusual en los resultados, especialmente por el aumento del número de aspirantes con calificaciones sobresalientes. Ante las sospechas de que algunos estudiantes pudieron recurrir a herramientas de inteligencia artificial u otros mecanismos para obtener respuestas durante el examen, la institución decidió reprogramar la prueba  y someter sus resultados a una nueva evaluación.

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