El espantoso relato de pareja sobreviviente a ataque de Hamás ¡Vea el video!
Estuvieron escondidos junto a su perro
David Heiblum y su esposa, Denise vivieron momentos de terror tras el ataque perpetrado por Hamás, en octubre anterior en su casa cerca de Gaza, donde muchos de sus allegados perdieron la vida y solo había destrucción por todas partes.
Hoy, cuentan su historia para que el mundo ponga la mirada en su país y ayuden a destruir la masacre.
La joven de 26 es panameña. Conoció a David por medio de Facebook y siendo amigos, ella viajó a Israel, donde se hicieron novios hace 5 años y donde decidieron formar un hogar, en el Kibutz Kissufim, una comunidad ubicada cerca de la Franja De Gaza, del lado de Israel.
Tenían dos meses de haber comprado casa en ese Kibutz. Ese 7 de octubre, se preparaban para el Simjá Torá, la fiesta de la Alegría de la Torá, que marca el inicio del ciclo anual de la lectura de la Biblia que se lee en porciones semanales. Sin embargo, todo fue muy diferente a lo que tenían previsto.
"Nosotros tenemos una costumbre y es que volamos cometas al frente de Gaza, para mostrarles que no queremos guerra con ellos. Todos los años, ese sábado hacemos una actividad, desde la mañana se preparan las cometas con padres e hijos y en la tarde volamos el frente de la frontera para volar las cometas. Eso era lo que esperábamos hacer ese día", detalló David en entrevista con CRHoy.com
Fue a las 6:30 a.m. cuando escucharon la alarma y los misiles. En esa zona, solo tienen 7 segundos para entrar a un cuarto de refugio, una habitación que hay en cada casa para proteger a los ciudadanos de los ataques. Es un lugar oscuro, sin agua, pequeño y donde incluso falta el oxígeno.
"Nosotros sabemos que cuando hay alarma, hay que entrar de inmediato. Nuestro perro, Dylen entró y luego empezamos a escuchar disparos con arma automática, sin parar. Yo le dije a Denise ‘los terroristas están acá', porque no es común escuchar esos disparos. Empezamos a cerrar las ventanas de la casa y las entradas", agregó David, quien empezó a recoger algunas cosas, para encerrarse en el cuarto de refugio mientras pasaba el peligro.
Agarramos los cuchillos porque sabíamos que si entraban a la casa, no íbamos a tener ningún chance. Agarramos un jarrón de agua, un balde de agua para el perro y un balde de necesidades para nosotros, porque sabíamos que eso iba para largo.
Los terroristas
Mientras su esposo trataba de guardar todo, Denise estaba asomada a la ventana cuando vio a 3 terroristas en las afueras de su casa, a 20 metros. Como pudo, le hizo una señal de silencio a él y a su perro, Dylen, para que los sujetos se fueran.
"Ella estaba asustada, aterrada. De una vez me pegué a la puerta principal y la cerré, porque si entraban por allí, era nuestro fin. Entramos rápido al cuarto y nos encerramos, con Dylen", citó él, mientras que su esposa explicaba que el lugar es oscuro, parecido a una "caja fuerte, con problemas para respirar, para pasar 10-15 minutos".
Las horas de tensión
Los terroristas destruyeron la antena de telecomunicaciones y no había red móvil, solo el Wifi de la casa. La última información que tuvieron fue por grupos de WhatsApp y Telegram, donde señalaban que el ataque no había sido solo en el kibutz de ellos.
"Como a las 10:00 a.m. escuchamos que alguien quería abrir nuestra puerta, que está blindada. Creemos que eso fue lo que nos salvó, porque vieron que no era fácil de abrir. A eso de la 1:00 p.m. cayó la luz, ya no había más Internet, ni electricidad", explicó el israelí, con nacionalidad mexicana.
Ambos reconocen que las horas pasaban lentamente, con mucha desesperación e incertidumbre, no podían salir ni comunicarse con nadie.
Le pedía el auxilio a Dios, que por favor no entraran a nuestra casa, que nos protegiera, vimos por un video que había unos 5 terroristas a 50 metros de nuestra casa, entrando donde los vecinos. Empezamos a despedirnos uno del otro, porque sabíamos que si llegaban a agarrarnos no íbamos a tener esa oportunidad.
Los terroristas mataron a muchos de los vecinos y amigos de David y Denise, que eran parte del kibutz. Se hicieron pasar por soldados y así lograron ingresar a muchas viviendas, a destruir todo sin piedad.
Mientras tanto, ellos se mantenían encerrados en el cuarto de refugio, con mucho dolor y esperando un milagro. Como no se comunicaban con nadie, las autoridades y sus familias creyeron que habían sido secuestrados por los terroristas. Ahí entendieron que estaban solos, estresados y que solo quedaba esperar "a la muerte".
"Era un ataque masivo, todo podía cambiar en segundos. No sabíamos nada. Yo trabajo con niños y no sabía nada de ellos, si estaban bien, si ya habían fallecido. ¡Por la cabeza te pasan muchas cosas! Los terroristas habían grabado los ataques con los celulares y vimos esos videos antes", dijo la mujer de 26 años.
Por ratos, había un silencio total y parecía que el ambiente estaba calmado. Sin embargo, ellos decidieron mantenerse encerrados en dicho cuarto, por temor a que fuera una estrategia de los terroristas, como efectivamente pasó.
El rescate de los soldados
Desde el sábado en la mañana y hasta el domingo, ellos se mantuvieron en el cuarto, en compañía de Dylen, sin comer. En cuestión de segundos, agarraron varias provisiones para encerrarse de nuevo y sobrevivir.
"Fue impresionante, porque Dylen no ladró, estaba con nosotros. ¡Como que entendió! No orinó, no hizo sus necesidades hasta el domingo en la noche que le abrimos el cuarto. El lunes de nuevo salimos (a la cocina de la casa) a agarrar agua y algo de comida", afirmó David.
Ese lunes, alrededor de las 6:00 p.m. salió del cuarto, se asomó por la ventana del baño y vio soldados cerca, así que los llamó y soltó a Dylen.
Fue una alegría de ver de nuevo, sentir que había alguien que nos podía proteger.
Los soldados les dieron un minuto para que recogieran únicamente lo importante y salieran de la casa. En ese tiempo solo pudieron sacar poca ropa, sin dinero, sin documentos de identidad y sin prácticamente nada.
"Nos impactó mucho, ver que lo bonito que nosotros conocíamos del kibutz ya no estaba. Todo estaba destruido", recordó la panameña.
Ahí entendimos qué tan duro fue, cuanto más avanzamos, más duro fue. Los soldados nos llevaron con un carro blindado a otro refugio más lejano. En el camino vimos destrucción completa, terroristas tirados, caravanas de cientos de carros quemados. La gente que quería huir de la fiesta también. Ellos (los terroristas) quemaron los carros con la gente.
Retomar sus vidas
Desde el rescate, viven en un hotel de refugiados, a dos horas de su casa. Allí encontraron a muchos de sus amigos y agradecieron a Dios por salvarlos.
Lloré mucho, por tantas cosas que yo vi, escuché. Muchas personas no tuvieron la misma suerte de salir con vida de nuestro kibutz. Nosotros sí salimos y los dos estamos bien, porque había familias donde dejaban a uno y asesinaban al otro. Ver que estamos vivos, nos llenó de alegría, muchas emociones juntas. Cuando fui al hotel, había niños que me abrazaban, me recibieron. Nos dieron la noticia de quienes habían asesinado en el kibutz de nosotros.
Estamos tratando de recuperar nuevamente la vida, no hay otra opción más que seguir. En nuestro hotel hemos hecho los mismos kínder, donde recibimos a los niños. Todo el pueblo judío se unió, llevaron comida, pampers, leche en polvo, ropa. No es fácil levantarse todos los días, porque uno también tiene el trauma, pero para un niño es peor, porque no sabe expresar sus sentimientos, afirmó Denise.
Esta pareja fue invitada a Latinoamérica por la organización Bring them Home, con el fin de llevar un mensaje.
"Ellos (Hamás) vinieron con una sola misión, de matarnos, seguir dejando el terror, por eso grabaron. Cualquier persona que tiene corazón y que ve esos atentados, le duele porque somos inocentes, no le hemos hecho nada a nadie, queremos la vida, trabajar, formar una familia", manifestó David.
Ahora, están realizando una campaña de recolección de fondos, para restaurar su comunidad una vez que pase todo. Si usted desea colaborar, puede hacerlo haciendo clic aquí.








