Logo
Reportaje Especial

“Muchos no regresan”: la historia de una mujer tras el internamiento de su esposo por COVID-19

Ella vivió la orden sanitaria sola en su casa.

7 de Mar. 2021 | 12:04 am
video-0-g1bq3r

(CRHoy.com) Liliam Quirós y Abel Ugarte tienen 35 años de casados y durante ese tiempo han pasado pruebas duras. Sin embargo, la enfermedad por COVID-19 tocó las fibras más sensibles de esta familia, oriunda de Ciudad Neily, en la Zona Sur del país.

El "enemigo" llegó a su hogar en setiembre del 2020. Nadie sabe por dónde entró, si se contagiaron en el trabajo, por unas visitas que llegaron o por los mismos miembros. Todos mantenían los protocolos establecidos, pero el coronavirus se las ingenió para hacerles pasar un mal rato.

"Sentimos como mucho agotamiento, pasamos 3 días prácticamente durmiendo, acostados. Sin embargo, hasta el último día que le hicieron la prueba él no creía que era eso, porque nos habíamos cuidado. A él fue a quien le pegó más duro, cuando le dijeron que era COVID, se vino a abajo", afirmó.

Doña Liliam estuvo pendiente de la oxigenación de su esposo, pues él tiene hipertensión y es sobreviviente de cáncer. Sabía que los factores de riesgo podrían complicarlo y así fue. A los pocos días tuvo que llamar de emergencia a una ambulancia, porque ya le faltaba mucho el aire.

A don Abel lo recogió una ambulancia para internarlo en el hospital de la zona.

"Es bastante duro porque mi hija vive en San José y mi hijo vive cerca, pero le pedimos que no llegara por la cuarentena. Cuando yo lo vi subirse a la ambulancia me quedé pensando ‘¿Regresará?' Él se fue y estuvo 3 días en el hospital de Neily", detalló.

Después de esos 3 días a doña Liliam le dijeron que a su esposo se lo llevarían para San José, pues tenía una complicación en un pulmón.

"Era más complicado todavía porque uno sabe que si lo trasladan para San José es porque está mal. Todo el mundo que se iba de Neily para San José, muchos no regresan vivos. ¡Imagínese lo duro! De todo, lo más duro era eso, la orden sanitaria y no poder ir a verlo. Él fue muy valiente con el cáncer, pero con el COVID se vino abajo cuando le dijeron que lo iban a mandar para el hospital México, por todas las estadísticas que había", expresó.

Esta mujer de 57 años pasó muchos días sola en su casa, orando a Dios para que su esposo regresara sano. Sin embargo, fueron momentos muy angustiantes.

"Tuvimos una red de apoyo muy grande, de amigos, de familia, de gente de la iglesia. A mi nunca me faltó nada, la doctora del Ebais estaba chequeándome. Lo feo fue que Abel estuviera en San José y nosotros no poder estar con él. Él estuvo 12 días en el hospital México", añadió.

Desde el hospital, cuando podía, don Abel le enviaba mensajes a su familia para informarles cómo estaba.

"No sabíamos cómo iba a evolucionar, él era de alto riesgo por todo lo que había pasado con el cáncer y la hipertensión, pero él se mantuvo fuerte. Cuando le daban una noticia los médicos, nos ponía mensajes o nos mandaba fotos. Uno sentía como que él tenía miedo de que pasara algo más delicado", dijo.

El regreso

Don Abel regresó a casa el 9 de octubre, con 15 kilos menos, pero una felicidad inexplicable. Dios había hecho el milagro y pudo reunirse nuevamente con sus seres queridos, incluidos sus dos nietos.

"Verlo llegar, bajar de la ambulancia y ver que había vuelto fue una gran emoción porque eso quería decir que ya estaba bien".

Han pasado 4 meses desde entonces, pero él sigue con tratamientos, por las secuelas. Su esposa agradece cada día la bendición de tenerlo y abrazarlo.

"La Caja se comportó de una forma tan buena que no sé por qué la gente se queja tanto. Si nosotros hubiéramos tenido que pagar todo lo que nos dieron, no hubiéramos podido. Ahorita está con anticoagulantes, es muy disciplinado y todos los días sale a caminar porque tiene que fortalecer los pulmones", aseguró.

Finalmente, esta vecina de Abrojo afirmó que todo este proceso les sirvió como familia para valorar más y amar más. 

Si uno no cambia y todo esto no le enseña algo, no tendría nunca cómo aprender. Yo ahora veo las cosas con más amor. Si me doy cuenta que alguien está pasando por esto, si puedo ayudar lo hago, porque es algo difícil, la enfermedad, el aislamiento, la parte económica, afecta muchas áreas. Esto ha venido a cambiar muchas cosas y creo que todos tenemos que haber aprendido algo. Uno valora más a la persona, porque a veces uno en el diario vivir no se da cuenta del valor y cuando uno ve que está a punto de perderlo uno dice ‘¡Qué voy a hacer sin esa persona!'