Mónica inmortaliza la belleza de nuestras mariposas en delicadas joyas
Tuvo un mariposario durante varios años.
(CRHoy.com) En un mundo donde la creatividad y la pasión se fusionan con la naturaleza, Mónica Rodríguez ha logrado convertir las delicadas alas de mariposas en verdaderas obras de arte, con joyas llenas de colores.
Su amor por las mariposas inició hace varios años, cuando fundó un mariposario en Sarchí, donde recibía turistas extranjeros e impartía charlas educativas a estudiantes.
Las mariposas tienen un ciclo de vida corto y durante mucho tiempo, ella estuvo pensando en qué hacer con las alas que quedaban intactas, una vez que morían.
"Todos los días había mariposas muertas en el suelo. Yo empecé a recolectarlas porque yo decía ‘esto sirve para algo, tienen que servir para algo'. Las que quedaban más enteras, las utilizaba para cuadros, pero había otras que solo quedaban las alitas", expresó Mónica, describiendo su proceso de experimentación y búsqueda de la técnica perfecta para crear aretes y accesorios con las alas de mariposa.
El proceso no fue sencillo, y ella admitió que pasó años perfeccionando su técnica. Probó diferentes métodos y materiales, exploró insumos locales y finalmente logró la combinación adecuada para preservar la fragilidad de las alas y transformarlas en accesorios duraderos y elegantes.
"Una profesora me dio una idea de emplasticarlas y hacer aretes, pero yo quería hacer algo más bonito. Estuve 15 años de mi vida, prueba y error para ver cómo hacía los aretes", recordó.
Poco a poco fue mejorando la técnica y empezó a vender los accesorios en una pequeña tienda dentro del negocio, para los clientes que los visitaban.
Esta mujer de 44 años reconoce que la pandemia la obligó a cerrar el mariposario, pero que, era algo que ella quería hacer desde hacía mucho tiempo, porque era muy demandante. Fue así como decidió enfocarse en la bisutería y apoyarse en otras personas que le suministraran los restos de las maripositas.
"Era muy cansado, no había días libres, yo estaba en busca de quedarme en casa, seguir ligada a las mariposas porque las adoro", detalló.
Sus aretes y accesorios con alas de mariposa se convirtieron en un símbolo de la belleza y la naturaleza costarricense y con mucho trabajo y esfuerzo logró una rápida viralización en redes sociales, aunque reveló que al principio no fue fácil, porque no sabía ni qué era, ni menos, cómo hacer envíos a través de Correos de Costa Rica.
"Empezamos a enviar por Correos. Una vez envié un collar grande, con una Morpho grande, pero llegó toda aplastada, como una tortilla. Fui, hablé ahí y el muchacho me explicó, que tenía que empacarlas bien, porque ese paquete iba a andar dando vueltas y tenía que llegar bien", afirmó entre risas.
Rodríguez explicó que para crear un emprendimiento de este tipo no basta con juntar las alas del suelo y hacer accesorios, pues se requiere de un permiso especial.
"En el Minae me explicaron que había que comprar las mariposas, que debía aparecer en el informe de regencia del creador, que diga ‘le vendí tantas mariposas', para que, todo estuviera en regla. Es prohibido hacerse un par de aretes con una mariposa que uno se encontró en la calle", aseguró.
Hoy, se siente realizada como emprendedora, pues su negocio de bisutería con alas de mariposa no solo es un testimonio de su amor por ellas, sino también una celebración de la belleza de la naturaleza de Costa Rica.
Los precios de los accesorios varían. Si usted desea contactar a esta emprendedora, puede hacerlo a través de Facebook, haciendo clic aquí, en Instagram, haciendo clic aquí o al número de teléfono 8467-0556.
















