Mi utopía es la de una Costa Rica más democrática y con mayor justicia social
Siempre he tenido un sueño: el de un país en donde el desarrollo alcance a la mayor cantidad de habitantes. Un país en donde todos los jóvenes puedan concluir la educación secundaria y acceder a una carrera técnica o universitaria. Un país en donde cada estudiante tenga acceso a internet gratuito en su centro educativo y cuente con al menos una computadora portátil. Un país en donde hayan oportunidades laborales suficientes y bien remuneradas. Un país en donde haya un sistema universal de sanidad pública que no esté amenazado por grupos de poder que busquen privatizarlo para negociar con la salud de los ciudadanos.
Sueño con un país en donde el crimen no nos robe la ilusión y la esperanza. Uno donde el poco éxito del combate a la pobreza no nos avergüence como nación. Un país comprometido a luchar para que la degradación ambiental no amenace con borrar los trazos de la existencia humana, y no más bien uno donde su gobierno parece querer desaparecer todas las áreas de conservación y acabar con nuestros recursos naturales.
Ciertamente aún estamos muy lejos de llegar a esa utopía, pero estoy seguro que no vamos por el camino correcto eligiendo a gobiernos populistas y autoritarios que buscan desmantelar nuestra educación, salud, seguridad y medio ambiente. No vamos por el camino correcto eligiendo a gobiernos que recortan el presupuesto en educación y no entienden que cada colón menos en universidades, escuelas y colegios, significa condenar a nuestros niños y adolescentes a las manos del narcotráfico y el crimen organizado.
No vamos por el camino correcto si seguimos eligiendo gobiernos que le recortan presupuesto al Poder Judicial para que pueda combatir eficazmente la delincuencia, al mismo tiempo que dice que no debemos preocuparnos pues 'los narcos se matan entre ellos', cuando la realidad es que el 16 de abril fue asesinada brutalmente una madre con su hija de tan solo 4 años, y el mes anterior un niño de 11 años murió víctima de un disparo en su estómago. Según datos oficiales del Organismo de Investigación Judicial, el primer semestre del año cerró con 434 homicidios, es decir uno cada 10 horas. Una cifra ridículamente triste y vergonzosa.
Definitivamente vamos por el camino equivocado si seguimos eligiendo gobiernos que en vez de pagar la deuda histórica del Estado con la Caja, buscan desmantelarla mediante la privatización de servicios y querer implementar la venta de medicamentos.
Vamos por el camino equivocado si seguimos eligiendo gobiernos que, inconsecuentemente con el legado ambiental a nivel mundial que ostenta nuestro país, dan permisos a empresarios para que talen árboles indiscriminadamente en un refugio nacional como lo es Gandoca-Manzanillo y recientemente querían explorar la posibilidad de extraer oro del Parque Nacional Corcovado.
En definitiva, vamos por mal camino si seguimos eligiendo autócratas populistas con rasgos narcisistas y egocéntricos, carentes de la mínima sensibilidad social y que más bien parecieran querer dinamitar por todas partes las bases más elementales de nuestra sociedad.
Pero, la buena noticia es que somos más los que creemos en la consciencia de los corazones y del amor por esta tierra. Por cada extremista que fantasea con la idea de un gobierno sin controles, yo veo una marea de jóvenes marchando por la democracia y la justicia social. Por cada intento de acabar con los recursos naturales, yo veo miles de jóvenes plantando árboles y sembrado la semilla del mañana. Por cada intento de recorte a la educación, o de privatización a la salud, o de amenaza a nuestra institucionalidad, yo veo una generación de jóvenes tomando las calles y defendiendo nuestro Estado Social de Derecho.
Las juventudes de este país no vamos a dejar que unos cuantos nos roben las utopías y los sueños. Como dijo Eduardo Galeano: si no hacemos política la terminarán haciendo otros por nosotros y probablemente contra nosotros. Lo entendemos bien y vamos a utilizar la movilización social y la libertad de expresión para exigir el respeto a los derechos sociales y a la convivencia pacífica.
"La lucha continúa. La lucha por la construcción de una Costa Rica más inclusiva, más próspera, más democrática, de una Costa Rica más soberana, no tiene fin para los que tenemos un corazón en donde palpita la justicia social y el compromiso con esta patria." — José Merino del Río.
Estudiante de Derecho