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Malleus Communistarum

Por Agencia / Redacción | 12 de May. 2025 | 4:12 am

Muchas personas asocian la izquierda con el comunismo. Y sí, algunos sectores se encuentran afiliados a ese credo. Aunque… ¡Ya no es el mismo! El dogma original, cuya intención consistía en contraponer al proletariado y la burguesía, ha cambiado de ropaje. ¿Y si la desvestimos, cómo se ve? Solo por citar un ejemplo, el concepto de burguesía cedió al de hombre blanco, occidental y heterosexual. Su contraparte, el proletariado, viene siendo una mezcla de colectivos y minorías.

—Estas dos fuerzas deben luchar entre sí—dicen las nuevas generaciones de izquierda.

La intención de estas personas lleva a una primera pregunta: ¿cuál es el medio de propagación de estas ideas? No es ningún secreto que en distintos países la cuna del adoctrinamiento acontece en los centros de educación superior. En nuestro país, su predominancia se encuentra en las universidades del Estado. De hecho, Gabriel Brenes, un estudiante de la Universidad de Costa Rica, ha denunciado el adoctrinamiento en los cursos de humanidades en varios vídeos publicados en distintas redes sociales.

La segunda pregunta, de igual o mayor importancia, sería: ¿es posible hacer algo? El tema es interesante porque introduce el concepto de libertad de cátedra. Sí, el profesor cuenta con eso, pero esta facultad no es una licencia para difamar, mentir o inventar ideas sin su debido fundamento. Si revisan el artículo 6 inciso t del Régimen Disciplinario Docente de la Universidad de Costa Rica, éste versa: "utilizar en forma deliberada y tendenciosa información falsa en una actividad académica". Dicha acción es considerada una falta grave.

Otra cosa importante de mencionar es que un educador no puede obligar a un estudiante a creer en algo. Hoy en día, quienes son devotos de esta nueva religión (la cultura woke), tienen la particularidad de modificar ciertas palabras y agregarles la vocal "e" al final. Un profesor no los puede obligar a decirle "elle", "profesoré" u otras ocurrencias de este tipo, pues eso sería lesionar la libertad de las personas. Retomando el mentado régimen en su artículo 7 inciso d establece lo siguiente:

"Lesionar o intentar lesionar la integridad física o psicológica y la libertad de cualquier persona, durante el desarrollo de actividades académicas e institucionales". Esto se configura como una falta muy grave, siendo peor a la citada en el párrafo anterior.

Si una situación de este tipo le llega a suceder: ¿cómo puede respaldar la denuncia?, ¿de dónde se obtiene la evidencia? Según entiendo, cuando los funcionarios públicos se encuentran en el ejercicio de su cargo, realizar una grabación es completamente legal. Aunque debo aclarar algo. No soy abogado. Valdría la pena consultar con un licenciado en derecho previo a realizar cualquier acción de este tipo. Ahora, una vez resuelta esa inquietud y de ser posible, todo estudiante, si así lo quiere, tiene la potestad de filmar las lecciones sin miedo a reclamos o represalias. Eso sí, para evitar una posible venganza sería preferible utilizar algo no tan llamativo como un celular. Hoy en día existen cámaras escondidas en dispositivos pequeños.

Otra inquietud importante de aclarar apela a la posibilidad de compartir el material audiovisual para que los contribuyentes puedan apreciar cómo ciertas instituciones de educación superior destinan los fondos para establecer lo que ellos denominan "una educación de calidad". De ser posible, esto también sería un importante aliado para luchar contra los sesgos e imposiciones de las corrientes políticas extremistas de moda.

¿Puede el país hacer algo? Una posibilidad consiste en ampliar una propuesta realizada por Ron DeSantis, el gobernador de Florida. Él solicitó que se les enseñase a los jóvenes los peligros y desgracias del comunismo. ¿Parece una buena idea, no? ¿Es posible incluir, como parte de los estudios generales, una asignatura donde se muestre a los estudiantes los resultados históricos del socialismo marxista y sus derivados? Si la universidad cuenta con varios millones de colones en recursos para desperdiciar en conciertos y otras actividades que no se llegan a realizar, entonces, ¿por qué no invertir en campañas para luchar contra los fracasos de la tenebrosa izquierda?

Ojalá estas ideas sirvan como materia prima para crear la aleación capaz de dar vida a la herramienta imposible de doblegar ante la temible hoz y el martillo que simbolizan la miseria y el hambre. Que sean el fuego inicial capaz de dar vida al malleus communistarum (el martillo de los comunistas).

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