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Maíz, el ingrediente estrella de la comida costarricense

16 de Sep. 2018 | 10:24 pm
rosquillas

Rosquillas (CRH).

En 2014, el Gobierno de la República declaró el maiz grano como parte de su Patrimonio Cultural. Dicho cereal milenario es la base de aperitivos, platos fuertes, postres y bebidas a lo largo y ancho del territorio nacional. Lo anterior no es para menos, el maíz acompaña el menú costarricense desde antes del período precolombino, aproximadamente, hace unos 500 años a.C.

"Se dice que en tierras altas de Costa Rica probablemente fue donde se intensificó la producción de granos y el desarrollo de una agricultura especializada por la fertilización de los suelos", comentó Patricia Sedó, docente de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Más allá del elote como acompañamiento en la olla de carne, el arroz de maíz y las típicas tortillas también constituyen parte de los platillos tradicionales.

La Universidad de Costa Rica recopiló algunos platillos en los que se hace uso de este ingrediente:

En Guanacaste, las rosquillas son diferentes a como se conocen en el resto del país. En esta provincia las preparan de una forma única y peculiar, pues se usa maíz nisquezado; es decir, en cocción semicruda.

"Las rosquillas guanacastecas representan una rica historia y saberes ancestrales en cuanto a la milpa, el uso del maíz y la multiculturalidad al incluir derivados lácteos", señaló Sedó.

Para su preparación, se necesita moler el maíz. Posteriormente, se mezcla con queso y manteca. Luego, se forman las rosquillas y se hornean. Las rosquillas guanacastecas aún se sirven en fiestas cívicas y religiosas.

En la categoría de los aperitivos, destacan los tamalitos de elote que, envueltos en las tusas de la mazorca a base de elote tierno, generan un exquisito sabor capaz de deleitar a los paladares más exigentes.

Ahora, al irse al otro extremo del país, se puede encontrar el Hammaní. Este postre cremoso típico de la cocina afrolimonense se elabora con maíz, leche de vaca y de coco, el cual se puede servir caliente o fría.

Para lograr la textura del Hammaní, se requiere hervir el maíz junto con canela y pimienta de jamaica. Se deja reposar un día y, al siguiente, se mezcla con el resto de los ingredientes a fuego lento.

Las chorreadas tampoco se quedan atrás. Para su preparación se mezcla el elote tierno molido y azúcar o sal. Se debe formar una pasta semilíquida, se chorrea por cucharones en un comal y se fríe por ambos lados. De ahí el nombre se este platillo.

Por último, entre los atoles más tradicionales se encuentran la mazamorra. A partir del maíz ligeramente fermentado, las mazamorras sueles ser elaboradas principalmente en el ámbito familiar rural. En zonas como Puriscal, Acosta o Zarcero; este atol se consume de forma semilíquida, mientras que en Atenas es de manera espesa, similar a un pudín.

Estos son algunos de los platillos que enriquecen el patrimonio culinario costarricense. La forma de producción, selección, preparación, conservación y consumo de alimentos son un reflejo de un alto valor cultural y nutricional tico que debe ser conservado.

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