Logo

Lilliam Ramos logró uno de sus mayores anhelos ¡El bachillerato a sus 61 años!

En el 2020 retomó los estudios

Por Ingrid Hidalgo | 21 de Dic. 2024 | 1:01 pm

Tras años de esfuerzo, Lilliam Ramos logró cumplir uno de sus mayores deseos: graduarse del colegio.

Hace unos días, ella recibió el soñado título en sus manos a sus 61 años, mientras su familia la miraba con orgullo.

"Estaba muy emocionada, muy feliz y sobre todo, de saber que ahí estaban mis hijos, estaban felices a la par mía", dijo la vecina de Tilarán a crhoy.com.

"Significa mucho (el haber culminado los estudios) y yo siempre digo: Gracias a Dios y a mi esfuerzo por cumplir las tareas, asistir a clases (…) Me siento muy feliz", añadió.

Ella retomó sus estudios en el 2020 en el Liceo Nocturno Maurilio Alvarado Vargas después de 45 años de haber finalizado la primaria.

Ramos no lo tuvo fácil, pues tuvo que esforzarse para comprender las matemáticas y el inglés.

"No sabía cómo usar la calculadora científica, pero la profesora de matemáticas me instruyó y fue bonito toda esa paciencia, ese amor, para enseñarle a uno", dijo.

Limitaciones

Después de graduarse de la primaria, la vecina de Tilarán no pudo continuar con sus estudios, ya que no tenía facilidades económicas.

"Vivíamos en un distrito, en un lugar muy retirado, para ir a coger bus. Tenía que caminar más de un kilómetro y de ahí coger bus. No había esas ayudas de que a los estudiantes se les pagaran los pasajes. Éramos una familia de escasos recursos", contó Ramos.

Luego, ella se casó y tuvo a sus 4 hijos, entre ellos dos hombres y dos mujeres.

Ella intentó estudiar en el 2016, pero su hijo menor aún estaba en la escuela, lo que le dificultaba. Por ello, tuvo que abandonar el colegio.

"Tenía que llevármelo para clases o dejarlo aquí solo. Estaba muy pequeño para dejarlo en la casa", dijo.

Ramos no dejó de lado su deseo, pues en el 2020 decidió volver a intentarlo.

"Siempre estuvo ahí el gusanito que a veces uno tiene. Me inspiraba ver a personas mayores desfilar en las graduaciones", contó.

"Yo siempre decía que no iba a estudiar para no joderme con las matemáticas, pero una vez escuché a un médico decir que entre uno más estimula el cerebro, pues más desarrollado va a estar, entonces también me inspiró a matricular", agregó.

El apoyo fue primordial

Sus hijos fueron su mayor apoyo mientras estudiaba en el liceo nocturno. Ramos comentó que dos de ellos son educadores y le ayudaban a comprender la materia.

Ellos le ayudaban con el inglés y además, le explicaban las tareas que debía hacer.

"Había un tema de inglés que no entendía nada, pero mi hija me explicó. Hice el examen y me fue bastante bien, pues salió lo que ella me ayudó a estudiar. Como estudiaba con ellos, tuve bastante facilidad en el español. Hacía las tareas con ellos", dijo.

Sus hijos le ayudaron con las necesidades económicas mientras estudiaba.

"Antes de la pandemia trabajaba. Era ayudante de cocina en un restaurante, pero después de la pandemia, con el cierre de negocios, pues no estaba trabajando", comentó.

Ramos atravesó un momento difícil con su familia, pues su nieta, quien nació pequeñita el año pasado, tuvo que ser operada en el corazón.

"Tuve que estar con ella como un mes cuidándola mientras estuvo internada en el hospital. En ese tiempo no fui a clases, pero mis compañeros y mis profesores me ayudaron con la materia. Entonces yo estudiaba cuando podía y luego iba a presentar los exámenes. Este año a mi hija la llamaron porque le tenían que operar a la bebita", indicó.

Sin embargo, esta situación no la desanimó a querer seguir estudiando hasta que logró recibir el título este mes.

Cuando Ramos se iba a graduar, su hijo mayor, quien vive en Jicaral, solicitó un permiso en el centro educativo donde trabaja para estar presente en la graduación de su madre.

"Él es educador, entonces le corresponde estar en las graduaciones de su escuela, pero me dijo: ‘Mamita, el día que usted se gradúe, yo voy a pedir permiso porque no quiero perdérmelo'. Él salió a las 7:00 a.m. de allá para llegar acá y estar en la graduación", contó.

Además de sus hijos, ella contó con el apoyo de sus compañeros y profesores.

"Tenía una compañera que se llama Marisela que siempre me mandaba fotos de los trabajos que se hacían", dijo.

La vecina de Tilarán indicó que sus compañeros nunca la hicieron sentir menos por ser mayor que ellos.

"Nunca me sentí menos que ellos, nunca me lo hicieron sentir. Siempre hubo un respeto", comentó.

 

No hay que rendirse

Uno de los aprendizajes de la vida que Ramos obtuvo es que no hay que rendirse e ir haciendo las cosas poco a poco. Además, se debe pedir ayuda cuando se necesita.

"No hay que hacer todo de golpe, vamos poquito a poco porque cuando yo llegué al colegio no sabía cómo utilizar la calculadora científica, pero eso uno lo va a aprendiendo poquito a poco y es muy gratificante poder cumplir los sueños", dijo.

Tras graduarse del liceo, Ramos espera hacer algún técnico en inglés o computación.

"Quiero aprender bastante lo que es computación", dijo.

Comentarios
0 comentarios
OPINIÓNPRO