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Reportaje Especial

Le amputaron la pierna y las ganas de vivir, pero el deporte lo sacó del abismo

Intentó quitarse la vida.

Por Yaslin Cabezas | 22 de Sep. 2019 | 8:09 am

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(CRHoy.com) Iván Rodríguez ingresó al hospital por un tumor en el estómago, pero salió sin una pierna y sin ganas de vivir. Tras pasar 8 años sumergido en la depresión, el deporte le devolvió las ganas de luchar y de llevar un mensaje positivo a los demás.

Todo ocurrió en abril del 2006. Tras asistir a una cita médica por un golpe que se llevó en un testículo, la especialista lo revisó y en el ultrasonido detectó una masa que terminó siendo un tumor en el estómago, que operaron de inmediato.

"Un día después de la operación de estómago, estando en el hospital se formó una trombosis, por una mala praxis y no se dieron cuenta. La única forma de salvarme la vida era cortarme la pierna y no lo pensé dos veces, de una vez le dije al doctor que me la cortara, que yo prefería vivir solo con una", recordó.

En el centro médico pasó 3 meses internado, por unas complicaciones que sufrió. Sin embargo, nada de lo que había vivido se comparaba a lo que estaba por suceder. Entró en una depresión que lo llevó a pesar 30 kilos y perder su pareja, trabajo y amigos.

"De 110 kilos pasé a 30 kilos. Yo no podía hablar, pensar, ni leer, un intento de hacer eso me llevaba a un desmayo, por la misma debilidad que tenía. ¡Fue durísimo! Yo tomaba unas pastillas y en la misma depresión pensé en quitarme la vida. Cuando tenía las pastillas en la mano para tomármelas, escuché una voz que me dijo: '¿Si se muere para dónde va?' ¡Ese día lloré más que el día que me cortaron la pierna! Yo mismo me tenía lástima y no dejaba que me ayudaran", dijo.

En ese abismo pasó 8 años, que hoy no se explica cómo. Muchas personas se fueron de su vida, pero también muchos lo acompañaron y le ayudaron a salir de la depresión, como el amigo que lo invitó a un partido de fútbol adaptado.

"Fui a un retiro y empecé a buscar de Dios, a tener vida social. Fui a un partido de fútbol adaptado y se me fue quitando la vergüenza de que la gente me viera en la calle. Así empecé a hacer deporte", añadió.

Un día lo invitaron a una carrera de atletismo y Rodríguez asistió con mucha vergüenza, pero al ver el apoyo de las personas, se motivó y fue así como se enamoró del asfalto.

Luego, empezó a recibir apoyo de un entrenador, quien no le cobraba por ayudarle y muchas personas se acercaron para brindarle su ayuda, económica.

Desde hace aproximadamente 2 años, ha realizado cerca de 50 carreras de atletismo, 6 medias maratones y ha asistido a Nicaragua y a Panamá como paratleta invitado.

"Yo no me había dado cuenta del impacto o la inspiración que podía ser para otras personas, hasta que empezaron a decirme que yo los motivo a correr, que por mi hacen ejercicio. En las carreras me aplauden, gente que se arrima, llora y me pide palabras de ánimo para quienes han perdido algún miembro. Yo me siento comprometido y por eso coopero", detalló.

Hoy, con 47 años, vive con una pensión y además imparte charlas de motivación a los lugares donde lo inviten. Está convencido que Dios le dio la oportunidad de pasar por el fuego, para formar una mejor persona, porque ahora reconoce que perder su pierna "es lo mejor que me pudo pasar".

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