La lectura, un hábito olvidado por muchos
En Costa Rica y la mayoría del mundo, las personas viven en una época caracterizada por la velocidad. Todo parece ocurrir al instante: las noticias llegan por notificaciones, las redes sociales nos acribillan con información a cada segundo, y nuestra atención se dispersa constantemente entre múltiples pantallas y estímulos. En medio de todo este caos, uno de los hábitos más antiguos y enriquecedores parece estar siendo olvidado por la mayoría de las personas: la lectura.
La lectura es vista hoy en día en nuestro país como una actividad arcaica, sustituida por los formatos digitales y los contenidos inmediatos que dominan nuestra vida diaria. El tiempo que antes los costarricenses dedicaban en un buen libro, hoy lo desperdician en desplazándose rápidamente por redes sociales como Instagram, TikTok, Facebook, YouTube y muchas más prometen transmitir todo el conocimiento en unos pocos minutos y a final de cuentas en la mayoría de los casos no aportan nada relevante para nuestra vida.
Sin embargo, la lectura posee algo que ninguna de las aplicaciones mencionadas puede ofrecer, y es la posibilidad de concentrarse en una sola idea o historia y ejercitar la mente sin las constantes interrupciones de los aparatos electrónicos. Leer un libro es un ejercicio que no solo requiere tiempo, sino también paciencia y concentración. En un mundo en el que nuestra atención está cada vez más dividida, este tipo de inmersión es un privilegio que no debemos dejar de lado.
He comprobado personalmente que leer un libro permite un tipo de reflexión que no se logra con artículos de opinión o publicaciones en redes sociales. A la hora de leer un libro tenemos que pensar, cuestionar, profundizar. Por otro lado, el contenido digital a menudo solo nos ofrece fragmentos aislados de información que muchas veces resultan ser falsos para atraer a más personas.
Leer también puede lograr un gran impacto en el bienestar emocional. En tiempos de estrés, sumergirse en un buen libro puede ser una forma de desconectar de la sobrecarga informativa y encontrar un refugio. La lectura es un acto que nos permite hacer una pausa y conectar con nuestro mundo interior.
No cabe duda de que los tiempos han cambiado, y que la lectura ya no es la única forma de aprendizaje o entretenimiento. Sin embargo, dejarla de lado sería un grave error. Los libros siguen siendo una herramienta única para el desarrollo humano, una puerta hacia el conocimiento profundo y la posibilidad de adentrarse en una infinidad de mundos diferentes. En lugar de llenarnos la cabeza con información irrelevante que siempre vemos en redes sociales, quizás sea mejor hacer una pausa y redescubrir el placer de leer.
En la actualidad, más que nunca, debido a la clase de sociedad tan acelerada en la que vivimos, necesitamos espacios de calma, de reflexión, de concentración. Y la lectura, en su forma más tradicional, sigue siendo uno de los pocos refugios que nos ofrece todo eso. No es una actividad del pasado, sino una necesidad del presente. Si deseamos encontrar la claridad en medio de la confusión y la profundidad en un mundo superficial, tal vez sea hora de apagar nuestros dispositivos electrónicos, tomar un buen libro y dejarnos llevar por sus páginas.