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Reportaje Especial

La carrera de su hija la impulsó a convertirse en pastelera tras doloroso divorcio

Por Yaslin Cabezas | 20 de May. 2023 | 11:11 am

(CRHoy.com) Si hace 20 años alguien le hubiera dicho a Lennis Morales que sería pastelera, no lo hubiera creído, pues su carrera de Ingeniería Industrial nada tiene que ver con sabores, rellenos ni colores. Sin embargo, ahora lo ve como una respuesta de Dios a sus oraciones, en medio de varias situaciones difíciles que pasó.

Para nadie es un secreto que un divorcio es difícil y que se vive una montaña de emociones y más cuando hay hijos de por medio. Eso fue lo que pasó a esta vecina de San Carlos, que en algún momento sintió que se le vino el mundo encima. 

Me dediqué a ser mamá primero y dejé de lado mi carrera. Luego me puse a trabajar en una tienda que tenía mi mamá, pero después de la separación, la parte económica a uno le cambia totalmente. Yo necesitaba generar dinero de algún lado (…) Recuerdo que me pegué una llorada y le dije a Dios ‘haga algo conmigo, dígame qué quiere usted de mí'. Como ingeniera lo intenté un montón, mandé miles de currículos, me metí a hacer una maestría, pero era muy difícil porque tenía muchos años de no trabajar. Llegó un momento en el que me frustré mucho como mamá. 

Su hija mayor, Michelle iba a ingresar a estudiar a la universidad y le dijo que tenía que generar dinero de alguna forma, para ayudarse con los gastos que eso implicaba.

"Yo lo que sabía hacer era queque de chocolate y le dije ‘vendámoslo en porciones'. ¡No sabía ni cuánto cobrar! Sabía cocinar porque siempre me ha gustado, pero no era nada que yo utilizaba para lucrar. Trabajaba con mi mamá, pero ya la plata no daba. Recuerdo que ese día ella vendió todas las porciones. Empecé a hacer un montón y era como una emoción, pero con mucho susto, porque no era mi campo. Todo empezó en febrero del 2019, antes de que llegara la pandemia", aseguró.

Por mucho tiempo siguió haciendo queques de chocolate, hasta que le llegó un pedido de la novia de su exesposo, quien la sacó de su zona de confort.

"Ella me mandó una foto y me preguntó que si se lo podía hacer. Yo respiré profundo y por orgullosa no le podía decir que no. ¡Yo no sabía ni cómo se hacía un lustre! Duré un día entero haciendo el queque de ella porque no le podía quedar mal", afirmó.

Lennis quedó tan complacida con el queque que le tomó fotos y las subió a sus redes sociales. 

"¡Fue una locura! Nadie hacía queques combinados de colores y el queque tenía varias cosillas. Yo hoy por hoy digo ‘¡Solo Dios!'. No era tan fácil. De ahí empezaron a pedirme más diseños y más diseños y yo sudaba la gota gorda, porque yo decía ‘si pude con uno, puedo con dos'. Todo eso fue durante la pandemia", expresó.

Con tal de cumplir con los pedidos, ella desplazaba largas distancias, desde San Carlos a varios lugares del país. Incluso, vivió situaciones complicadas, por no tener experiencia en el campo.

"A mí me decían: ‘usted no está ganando, la gasolina, está perdiendo, el cansancio'. Había días enteros que pasaba haciendo entregas. Así me fui dando a conocer. Cartago fue donde más me abrieron las puertas, era donde más vendía. Hasta el día de hoy yo viajo todas las semanas a hacer entregas", dijo con agradecimiento la creadora de "Love Cake".

Recuerdo que el primer queque de bodas que me pidieron en San José -como no tenía experiencia- me llegó despedazado. Era un queque de dos pisos y ni me percaté que tuviera soporte. Tuve que pedirle la cocina prestada a la hermana de una amiga para yo poder arreglar el queque y poderlo entregar. ¡Hasta el día de hoy he pedido tantas cocinas prestadas! El carro varado, desinflado o algo pasaba. Al principio fallé con muchos clientes, porque no sabía calcular presas, distancias, ni nada.

La mayoría de su aprendizaje ha sido empírico, pero también ha llevado cursos, tanto presenciales como en línea. Ahora no solo hace queques, sino también otros productos como galletas, mesas de dulces y repostería, con ayuda de su hija menor, Samantha, de 16 años.

"Esto llegó a mi vida en un momento en el que, emocionalmente, estaba muy incauta. Me costó mucho creérmelo. Ha sido como una terapia, aunque sea bajo estrés (…) Ha sido todo un aprendizaje. Todo lo que uno haga con amor, no pensando en la parte monetaria, sale bien, ver esa felicidad de la persona que lo recibe", añadió.

Con 43 años, ahora se siente realizada, feliz con su negocio, en el que ahora cuenta con el apoyo de una colaboradora, a quien define como un ángel.

Hay que creer y escuchar a Dios. Aunque uno esté bloqueado, porque realmente cuando uno tiene demasiada bulla en la cabeza, hay que saber escuchar a Dios. No me respondió en el momento, pero sí lo hizo. Nosotras las mujeres, cuando salimos de un proceso complicado, sea cual sea -siempre un proceso es difícil- hay que creer en uno, porque uno queda con muchas inseguridades. Todas las personas tenemos un don y un talento. Solo hay que saber preguntarle a Dios cuál es.

Si usted desea contactar a Lennis, puede hacerlo a través de Instagram, haciendo clic aquí o al teléfono 8883-8567.

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