Karla descubrió el verdadero papel de su vida tras una crisis emocional
"Uno quiere crecer rápido, que las cosas se den rápido, pero hay que aprender a llevar el proceso", reconoció.
(CRHoy.com).-Karla Ávila tuvo la dicha de quedarse en su casa y ver crecer a sus tres hijos y convertirse en profesionales, sin imaginarse que, más adelante, ella encontraría su talento para la papelería y que, haría de eso un lucrativo negocio.
"Desde chiquilla traía la espinita de las manualidades. Había pasado una situación emocional, un poquito complicada, entonces yo dije ‘aquí es buscando hacer algo, ocupar mi tiempo, mi mente'. Se me dio la oportunidad de comprarme una máquina, en el 2018. La tuve casi un año cerrada", recordó.
Pasado el tiempo, con temor a utilizar la máquina y dañarla, ella empezó poquito a poco a aprender, sola, con lo que encontraba en Internet.
"Yo todo lo he aprendido traveseando, me dediqué a la tarjetería, a la madera country, pero siempre había vivido enfocada en mi familia. Me empecé a enamorar todas las cositas que se podían hacer con la máquina", detalló.
Lo primero que hizo fue una cajita de cartón. El resultado le gustó y pensó "¡Estoy en mi charco!".
"Me empecé a empapar de todo, de Instagram y en plena pandemia, en el 2020 abrí la página, haciendo cositas. En ese momento yo no pensé en llegar a crecer tanto, porque no era exactamente mi meta. Pero sí quería tener una entrada propia, algo que fuera mío, creado por mí", afirmó.
Cuando se dio cuenta, estaba trabajando para varias pasteleras, creando artículos personalizados para sus queques. Eso le abrió muchas puertas, además de los paquetes que hacía para fiestas en burbujas.
"Empecé a hacer más y más. En cuestión de medio año me empezaron a pedir paquetitos para celebrar en la casa, cajitas para hermanitas. Así se empezó a desarrollar todo. Hace poco le cambié el nombre a la página, porque uno poco a poco se va visualizando, ya uno puede invertir un poco más", citó.
Esta vecina de Escazú hace desde cajitas de confites y vasos personalizados, hasta cake toppers, letras 3D y artículos sublimados, este último que empezó a implementar hace poco.
"¡Vivo enamorada! Me gusta mucho todo el kit de fiestas. Ahorita estamos con sublimación, personalizado. Todo lo he venido desarrollando con el tiempo, lo que llevé fue un curso muy básico, para aprender sobre imágenes. Gracias a Dios tengo clientas que tienen tres años conmigo, ha sido muy grande el apoyo, han sido muy cariñosas. A veces cuesta mucho que valoren lo que uno hace, porque son cosas que llevan mucho tiempo, cosas muy detalladas, pero he tenido mucha suerte, mucho cariño", agregó la emprendedora.
Si bien, hay muchas personas que ofrecen el servicio, Karla asegura que la diferencia está en la calidad y en el amor que se le pone a las cosas.
"Yo soy muy minuciosa, me gustan las cosas bien hechas, o mejor no se hacen. Ahora hay mucha competencia. Uno quiere crecer rápido, que las cosas se den rápido, pero hay que aprender a llevar el proceso, a tener paciencia, que todo tiene su tiempo", indicó la creadora de Kalcrafty.
Hoy, esta mujer de 47 años se siente plena, realizada y muy orgullosa de lo que ha alcanzado. Aunque hay días difíciles y trasnochadas, la satisfacción es más grande. Sus tres hijos ya son universitarios, su hija licenciada y eso la hace muy feliz.
Uno se siente como más pleno, hasta como más útil. Le crece a uno ese amor propio, porque siempre uno sabe que tiene un talento y mi familia me lo decía, pero uno tal vez no se la cree. Yo ahora con todo esto ahora digo ‘¡Yo podía, yo tengo ese talento!'.
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