Inteligencia Artificial y paz: Reflexiones desde la perspectiva papal
Introducción
El reciente documento del Papa Francisco, "Inteligencia artificial y paz", lanzado en diciembre de 2023 y como acto preparatorio para la 57 Jornada mundial de la paz que se realizará en Enero 2024, se presenta en línea con otros textos relacionados son la "algor-ética" del que ya hemos conversado, es una voz crítica y reflexiva en el diálogo contemporáneo sobre la tecnología y su impacto en la humanidad. Quisiera hacer unas reflexiones muy generales del documento del Papa Francisco que vuelve a sorprendernos con un tema que siento requiere un peso ético importante, de reflexión profunda y conocimiento riguroso en estos ámbitos.
El valor del documento en el contexto de la Iglesia
La Iglesia, actuando como "madre y maestra", ha desempeñado históricamente un papel crucial en la formación de la conciencia moral y ética. En esta tradición, el Papa Francisco posiciona su documento como una luz que guía, educa e ilumina. Su análisis de la inteligencia artificial (IA) no es una excepción, proporcionando un marco ético y moral para comprender esta tecnología emergente. Como destaca el Papa, "Tal resultado positivo sólo será posible si somos capaces de actuar de forma responsable y de respetar los valores humanos fundamentales como «la inclusión, la transparencia, la seguridad, la equidad, la privacidad y la responsabilidad» (Numeral 2)".
La IA como extensión de la creatividad humana
El Papa Francisco reconoce la inteligencia humana como un regalo divino, reflejando la imagen y semejanza de su creador. En esta línea, la IA y la tecnología se presentan como extensiones de la capacidad creativa humana, integradas en el marco de la creación divina. Esta perspectiva posiciona la IA no como una entidad ajena, sino como una manifestación de la inteligencia humana y, por ende, una parte de la dimensión metafísica del ser humano.
El desafío ético de la IA
El documento no elude las preocupaciones éticas que la IA plantea. El Papa advierte sobre el uso indebido de la tecnología, como la manipulación de conductas y la invasión de la privacidad, tal y como sucedió con el famoso caso de Cambridge Analytica.
El Papa Francisco enfatiza que la tecnología debe servir a la humanidad, no dominarla. El Papa advierte: "No debemos permitir que los algoritmos determinen el modo en el que entendemos los derechos humanos, que dejen a un lado los valores esenciales de la compasión, la misericordia y el perdón o que eliminen la posibilidad de que un individuo cambie y deje atrás el pasado" (Numeral 4).
Estos riesgos éticos subrayan la necesidad de una tecnología que se desarrolle y se utilice en el respeto de los valores humanos fundamentales, como la inclusión, la transparencia y la equidad.
La paradoja de la humanización y artificialización
Uno de los aspectos más interesantes del documento, según mi criterio, es la aparente paradoja que noto entre ver la IA como una creación humana, reflejo de su creador, y la preocupación por la creación con su uso de un futuro "demasiado artificial". Al final del día, pareciera que se pierde de vista, que la IA es fruto, resultado deseado de su creador. Si bien lo algoritmos de IA son bastante oscuros con las docenas de parámetros y capas ocultas de sus redes neuronales, el resultado termina siendo una producción automática y humana a la vez. Reducir a los algoritmos a conceptos meramente automáticos es ignorar el origen humano de su creación. No solo intervengamos al algoritmo, intervengamos al humano. Ese debe ser el reto del "human in the loop".
Conclusión: Hacia un futuro humanizado
El documento del Papa Francisco invita a una reflexión profunda sobre nuestro papel en la configuración del mundo tecnológico. Llega en un buen momento. La inteligencia artificial, como creación humana, lleva consigo la responsabilidad de reflejar la humanidad en su mejor forma. Otra paradoja de la podré reflexionar en otra ocasión. No obstante el desafío es garantizar que estas tecnologías no solo sirvan a la humanidad, sino que también la enriquezcan, respetando la dignidad y la libertad humana.
La Iglesia, en su papel tradicional de guía moral, ofrece una perspectiva valiosa en este diálogo, recordándonos que mientras navegamos por este nuevo territorio tecnológico, no debemos perder de vista lo que nos hace fundamentalmente humanos. En última instancia, la tecnología y la IA deben ser vistas no como fines en sí mismos, sino como medios para alcanzar un mundo más justo, ético y humano.