Heridas causadas en partes íntimas de doctora pudieron ser producidas por un brazo
Según declaración de investigador
(CRHoy.com) Las heridas que presentaba María Luisa Cedeño en su vagina y ano pudieron haber sido provocadas por un brazo, a criterio del especialista en escena del crimen del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Ronny León.
El experto declaró la mañana de este martes en el juicio por el crimen de la anestesióloga que la víctima presentaba "lesiones severas" en esa región.
Incluso detalló que el perineo -suelo de la pelvis que en las mujeres separa externamente los orificios vaginales y anales- fue "destruido" producto de una agresión sexual. Tan es así que este quedó convertido en una "membrana".
Desde la perspectiva del investigador, esas heridas en las zonas nobles de la ofendida, en el ataque sexual "también se utilizó algún elemento que puede ser concordante inclusive con el brazo de una persona".
Consultado sobre las razones por las cuales arribó a esa conclusión, el experto explicó: "Por el tipo de lesiones que presenta, que definitivamente no se van a causar por un pene, primeramente. Después, porque las características que presentan las lesiones no son con un objeto punzocortante ni un objeto filoso, porque no le produce lesiones cortantes internamente, pero sí muy profundas y claras".
El testigo afirmó que se enteró de esas situaciones a través de conversaciones con la doctora forense, Silvia Fernández, y descartó que durante el levantamiento del cadáver se hubiesen detectado ese tipo de lesiones.
Crimen en el cuarto 3
La Fiscalía de Quepos y Parrita acusó el 12 de setiembre -en grado "coautoría"- a tres hombres por el homicidio de María Luisa Cedeño, ocurrido el 20 de julio de 2020 en la habitación 3 del hotel La Mansión Inn, en playa Manuel Antonio, en Quepos.
Se trata de Herrera, un bailarín nicaragüense que vivía en el establecimiento turístico; Bodaan, el dueño del alojamiento; y Miranda, un administrador de negocios con énfasis en finanzas.
Al primero, además, se le atribuye una aparente violación calificada de la mujer, por la que se señala como cómplices a los otros dos sujetos.
La muerte de la doctora fue ocasionada por una lesión en el cuello que derivó de la compresión de su cuello así como de una golpiza "cruel y despiadada". El cuerpo además presentaba cuatro mordeduras, contusiones, fracturas, golpes y rasguños.
Sin embargo, desde entonces la parte acusadora sostiene que el cuerpo y la escena fueron manipulados, en el tanto que los restos de la especialista médica fueron lavados en un baño, al tiempo que en las mordeduras, los análisis genéticos determinaron que en las heridas se encontró la saliva de la propia víctima.