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Gen-AI: La Inteligencia Artificial y el Futuro del Trabajo

Introducción:

Tras un año ampliamente reconocido como el auge de la inteligencia artificial generativa (GenAI), recibimos un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) acerca del futuro del trabajo, digno de un análisis detallado. Ref. Cazzaniga y otros 2024, "Gen-AI: Inteligencia Artificial y el Futuro del Trabajo".

La inteligencia artificial, un término que abarca un amplio espectro de aplicaciones, incluye dentro de sí a la GenAI como un subconjunto específico. Esta se caracteriza por soluciones de IA con componentes únicos, ejemplificados en aplicaciones como ChatGPT, Bard, Bing o Claude, que facilitan la creación de contenidos variados y útiles, impactando significativamente en nuestra sociedad. Es esencial comprender que el estudio del FMI se enfoca en la GenAI.

Resumen del Estudio:

El FMI sostiene que la inteligencia artificial posee el potencial de transformar la economía global, particularmente en el ámbito laboral. Las economías avanzadas sentirán primero los efectos de la IA, dada su concentración en trabajos de alta cognición, a diferencia de las economías emergentes y en desarrollo.

El estudio revela que las mujeres y los individuos con educación universitaria enfrentan una mayor exposición a la IA, pero también están mejor posicionados para beneficiarse de ella. Por otro lado, los trabajadores de mayor edad podrían tener dificultades para adaptarse a estas nuevas tecnologías.

La desigualdad en los ingresos laborales podría incrementarse si la complementariedad entre la IA y los trabajadores altamente calificados es significativa. Además, el aumento en el retorno del capital intensificaría la desigualdad de la riqueza.

En este contexto, tanto las economías avanzadas como las emergentes más desarrolladas deben enfocarse en actualizar marcos regulatorios y apoyar la reasignación laboral, protegiendo a los afectados negativamente. Las economías emergentes y en desarrollo deberían priorizar el desarrollo de infraestructura y habilidades digitales.

Economías Avanzadas vs. Economías en Desarrollo:

El estudio del FMI muestra que en las economías avanzadas, aproximadamente el 60% de los empleos son susceptibles a la IA, debido a la prevalencia de trabajos cognitivos. En las economías emergentes, esta exposición disminuye al 40%, y en los países de bajos ingresos, al 26%. Aunque las economías emergentes y en desarrollo pueden enfrentar menos interrupciones inmediatas relacionadas con la IA, también están menos equipadas para aprovechar sus ventajas, lo que podría agravar la brecha digital y la disparidad de ingresos entre países. Las economías desarrolladas, al ser maduras y basadas en servicios, están más abiertas a la innovación y pueden beneficiarse de la GenAI, mientras que las emergentes o en desarrollo, más centradas en la mano de obra y las industrias, son menos afectadas por estas innovaciones.

El FMI plantea un panorama preocupante para las economías en desarrollo, como la costarricense, debido a la falta de infraestructura y desarrollo digital necesarios para aprovechar soluciones innovadoras como la GenAI. Lejos de ser una ventaja, esta menor exposición a la IA podría significar un desaprovechamiento de los avances tecnológicos, perjudicando el desarrollo de nuestra sociedad. Con el tiempo, esta brecha tecnológica y social podría exacerbar las disparidades económicas existentes, ya que las economías avanzadas se benefician de la IA, mientras que las economías de mercados en desarrollo luchan por integrarla en su crecimiento.

Impacto en las mujeres:

Resulta interesante que, según el estudio, las mujeres en países avanzados están más expuestas a la GenAI, ya que ocupan un mayor porcentaje de empleos susceptibles a la IA. En cambio, en los países en desarrollo, es más probable que se encuentren en posiciones laborales menos expuestas a la IA, como en trabajos agrícolas. Esto subraya la necesidad de tomar decisiones que favorezcan la inclusión de las mujeres en la tecnología, aprovechando su mayor exposición a la IA para ofrecerles mayores oportunidades y posibilidades de ingresos.

¿Qué podemos hacer?

El FMI enfatiza que las economías emergentes y los países de bajos ingresos enfrentan dificultades para aprovechar los beneficios de la IA, debido a su infraestructura inadecuada, la falta de habilidades de sus trabajadores y la ausencia de marcos institucionales.

Ante esta realidad, es imperativo acelerar el establecimiento de marcos regulatorios adecuados para optimizar los beneficios de la IA e invertir en innovaciones complementarias. Es prioritario mejorar la infraestructura digital y el capital humano. Con estas inversiones, la IA podría ayudar a aliviar la escasez de habilidades, expandir la provisión de servicios en áreas como la salud y la educación, y mejorar la productividad y competitividad en nuevos sectores.

No podemos permitirnos caer en la "análisis-parálisis"; el mundo sigue avanzando, y la tecnología continúa evolucionando. Los niveles actuales de GenAI, en cinco o diez años, serán considerados primitivos. Es crucial que nos adaptemos a esta tendencia; de lo contrario, corremos el riesgo de ensanchar brechas que serán cada vez más difíciles de cerrar.

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