Viuda de Hugh Hefner se quitó los implantes y habló del ideal de belleza impuesto por Playboy
La modelo estadounidense Crystal Harris, viuda de Hugh Hefner, recordó el proceso que vivió tras retirarse los implantes mamarios. Aseguró que, aunque en ese momento llegó a sentirse "fea" y "simple", con el paso del tiempo entendió que aquella decisión representó uno de los primeros pasos para recuperar su identidad.
En una publicación en Instagram, la modelo reflexionó sobre la influencia que tuvo durante años el entorno de Playboy en su percepción de la belleza y de su propio cuerpo. Harris explicó que durante mucho tiempo sintió que debía ajustarse a determinadas características físicas y expectativas para ser considerada atractiva, pero que posteriormente comenzó a cuestionar esos estándares y a construir una imagen de sí misma alejada de las exigencias de otras personas.
Estas fueron sus palabras:
"Fui parte del mundo de Hugh Hefner durante más de una década.
Recuerdo que me miré después de quitarme los implantes y pensé que me veía simple. Me sentía fea. Como si faltara algo. No tenía idea de que estaba ante el comienzo de recuperar mi identidad.
Durante años, mi idea de belleza había sido moldeada por Hugh Hefner y la cultura que Playboy ayudó a crear. Las preferencias sexuales personales de Hef no se quedaron en lo personal. A través de la revista y su enorme influencia, su fantasía de cómo debía ser una mujer se empaquetó y vendió como un ideal de belleza femenina. Y yo vivía en el centro mismo de eso.
Senos más grandes. Cabello rubio. Cierto peso. Una forma particular de vestir, posar, sonreír y comportarme. Aprendí a mirarme a través de los ojos de otra persona hasta que me olvidé de lo que yo misma consideraba hermoso. Por eso, cuando finalmente empecé a despojarme de esas cosas, no me sentí libre ni hermosa de inmediato. Me sentí simple. Sin todo aquello que me habían enseñado que me hacía deseable, realmente no sabía qué era lo que estaba mirando.
Después de quitarme los implantes, me fui al bosque. Me quedé en silencio. No había un público al que impresionar, ni una fantasía que cumplir, ni una versión de mí misma que tuviera que interpretar. Al mirar estas fotos ahora, lo veo de otra manera. No estaba perdiendo mi belleza; estaba perdiendo la definición de belleza de otra persona.
Quitarme los implantes no fue solo algo que hice por mi salud. Se convirtió en uno de mis primeros actos físicos de reclamarme a mí misma. Poco a poco, empecé a quitarme también todo lo demás que no me pertenecía: las expectativas, la actuación, la necesidad de ser elegida, la creencia de que mi valor residía en lo deseable que pudiera hacerme para otra persona. Y debajo de todo eso, ahí estaba yo. Solo que todavía no la reconocía.
Estoy agradecida de ya no vivir dentro de ese mundo ni de verme a través de su lente. Ahora puedo mirar atrás, examinarlo y decir la verdad sobre lo que me hizo sin necesidad de volver a pertenecer a él. Y tal vez una de las partes más hermosas de convertirte en ti misma es ver cómo tu vida empieza a reflejar quién eres realmente. Las personas que atraigo hoy en día valoran a la persona que realmente soy, no la fantasía en la que puedo convertirme para ellos.
Resulta que convertirme en alguien 'simple' fue una de las cosas más hermosas que he hecho jamás".












