Si ve un diablo ¡corra! o lo azotarán por pecador
Esta tradición salvadoreña atrae a cientos de turistas
(AFP).- Los talcigüines, hombres disfrazados de diablos, azotaron a desprevenidos feligreses como parte de una vieja tradición de Semana Santa para limpiar de pecados a los habitantes de Texistepeque.
La jornada festiva de los talcigüines (hombres endiablados, en lengua nahuat) se inició cuando unos 35 jóvenes con túnicas rojas concentraban la mirada de los turistas que llegaron a presenciar la "limpia".
El sacerdote de Texistepeque, Jorge Escobar, dijo que la festividad "representa la lucha entre el bien y el mal".
Una vez concluida la misa, los talcigüines se colocan máscaras o capuchas para ocultar su rostro mientras reparten azotes con látigos de cuero al público "pecador", un ritual que fue declarado patrimonio cultural intangible por el congreso salvadoreño en 2014.
En el drama popular-religioso, el bien es representado por Jesús. El mal lo representan los talcigüines, interpretados por jóvenes que, al sonar las campanas de la iglesia, corren en desbandada a perseguir a los presentes e iniciar el jolgorio en el que se escuchan gritos y lamentos del público.
El ritual finalizó luego que los talcigüines se concentraron en la calle frente a la iglesia y uno a uno cayeron humillados ante Jesús, quien suena la campaña mientras pasa al lado de los demonios acostados en el piso.
"Lo más importante es que la gente lava sus pecados", dice Óscar Sandoval, un talcigüín que lleva 12 años repartiendo azotes y se define como "un endiablado sometido a Dios".

