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Mundo insólito – ¿Por qué decimos ¡Jesús! al estornudar?

Por Edgar Espinoza | 27 de May. 2018 | 1:22 pm

El estornudo es algo que empezó con la humanidad y que ha pasado por muchas etapas que van desde la superstición hasta el presagio de alguna enfermedad.

La Biblia no lo dice pero Adán y Eva deben haber estornudado muchísimo antes de que se les apareciera la serpiente para hacerles ver su desnudez y la imperiosa necesidad de cubrirse con una hoja de parra o lo que fuese.

Los egipcios y los griegos, en cambio, asociaban el estornudo a alguna premonición de los dioses según el momento -mañana, tarde o noche- en que se produjera, y también según el cómo, es decir, si quien estornudaba lo hacía hacia la derecha o hacia la izquierda.

Con el tiempo, sin embargo, el acto de estornudar dejó de tener una connotación divina para adquirir otra más propia del reino de los mortales asociada a alguna alergia, resfrío, peste o inicio de malestar que el cuerpo muy sabiamente trataba de expulsar a veces con éxito y a veces en vano.

Ante esta situación, la cultura mundial poco a poco fue empleando expresiones como "¡Salud!" y "¡Vivid!" o bien invocando el nombre de Júpiter para que alejara el peligro hasta que, bueno, aparecieron los cristianos quienes de cuajo eliminaron a Júpiter, el dios pagano, y lo sustituyeron por el de ¡Jesús!

En tales casos, el protocolo social exige al "estornudante" que, una vez repuesto de su explosivo "achúuu", le devuelva la cortesía a la persona que exclamó "¡Jesús!", diciéndole "amén", "gracias" o "así sea".

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