Mundo insólito – Limpieza bucal
Al principio, en Inglaterra, la gente se frotaba los dientes con paños impregnados de ceniza o sal.
Y cuando sobrevino la primera pasta de dientes, el asunto fue a peor porque estaba hecha de pezuñas de buey, cáscaras de huevo, conchas de ostras y carbón vegetal.
Ni qué decir de los primeros cepillos de dientes pues eran de hueso con pelos de animales cuya sensación en la boca no era nada agradable. Napoleón Bonaparte, que era fino, los usaba con pelos de caballo.
Aunque los cepillos ya se usaban en China al menos desde el 700 d.C, eran igualmente muy rudimentarios y desagradables.
Pero los dolores de muela y la pérdida de la dentadura apuraron a la ciencia para lograr una solución más apropiada al problema.
Hasta que por fin, en 1938, el nylon sustituyó el pelo de cerdo y de tejón usados en la antigüedad. En Estados Unidos la gente empezó a cepillarse los dientes sin sufrir arcadas luego de la Segunda Guerra Mundial.
En Occidente, el inventor del cepillo de dientes como lo conocemos hoy fue William Addis, en 1770, quien se hizo inmensamente rico al producirlo de forma masiva.