Mundo insólito – ¿“Dormir” en el cementerio? Ni a palos
Para los cristianos, los cementerios son "dormitorios" adonde las personas que mueren llegan a reposar indefinidamente hasta que les llegue la hora de la resurrección.
De acuerdo con sus creencias, la gente "dormida" que a su paso por este mundo hizo el bien, tendrá una resurrección de vida, y la que no, tendrá una de condenación.
Y es que "cementerio" significa, en griego, "koimitirion", es decir, "dormitorio" pues proviene del verbo "koimo", que es dormir, y "-terion", sufijo de lugar.
Según los historiadores, esta palabra fue inventada por el mismo cristianismo con la idea de sustituirla por la palabra "necrópolis" cuyo significado en español, a los ojos de esa religión, es más profano e irreverente: "ciudad de los muertos".
Pero, como sucede siempre con el tema de las religiones, esto es muy relativo.
Para los egipcios, el faraón partía, sin tiquete de regreso, hacia la inmortalidad, por lo que le colmaban el templo de utensilios y regalos. Es decir, lejos de "dormir" viajaba a otra dimensión a codearse de tú a tú con los otros dioses.
De la misma manera, para la mayoría de las religiones orientales e incluso africanas, el ser humano simplemente reencarna gracias a esa mítica rueda sin fin que lo elevará al estado supremo del alma sin necesidad de "dormir" tanto ni mucho menos someterse al juicio final.
Por otro lado, no debemos pasar por alto la modalidad de la criogenización a través de la cual las personas son preservadas en hielo con el objeto de ser reanimadas en el futuro y despertar de nuevo a la vida tras una larga y reconfortante "siesta".
Para los ateos, en cambio, el que se muere, se muere. Sin "dormidas" ni "siestas" ni nada. Se muere y chao.

