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Mundo insólito – Del taparrabo al calzón astronómico

2 de May. 2021 | 6:33 am

Ropa Interior

(CRHoy.com) – De todo se ha visto en ropa íntima femenina desde la noche de los tiempos.

Desde el «taparrabo» hasta el «hilo dental» ­–dos extremos que históricamente se tocan– la ha habido tortuosa, práctica, aparatosa, bombacha, seductora…

Se empezó usando por razones de higiene elemental y de abrigo, pero acabó sirviendo, además, para moldear y rectificar los cuerpos femeninos hasta la perfección.

Más allá de todo esto, en el antiguo Egipto la ropa interior llegó a ser, por ejemplo, un signo de estatus sobre todo si era de lino, cuero y algodón.

Mucho antes de Cristo, Creta llegó también a lucir lo suyo, un corsé simple que le daba apoyo a los pechos desde la base realzando su desnudez hacia afuera.

De todo había, arriba y abajo. La túnica que, a modo de calzón se usaba en la antigua Roma, era muy singular. Su parte delantera llegaba hasta las rodillas, y la posterior, hasta las pantorrillas. Menos mal que era de hilo, de lino o de tejido fino.

En la Edad Media, en cambio, los pechos pequeños pero firmes volvieron, pero sin que alborotaran mucho el cotarro público pues, en medio de la gran variedad de corsés (el surcot, cotte y bliaunt), los pechos quedaban herméticos.

El asunto se puso al rojo vivo cuando, entre la religión y las convenciones sociales, la ropa interior se volvió una tortura. El corsé, por ejemplo, se convirtió en camisa de fuerza.

Como la silueta rellena era el símbolo de la belleza, con el corsé esta se volvió antinatural al apretar los órganos interiores y deformar las costillas de las mujeres al punto de llevarlas, muy a menudo, al desmayo.

Hasta que, tras un salto histórico, la mujer pudo respirar mejor al aparecer en 1914 el brasier que, merced a la tecnología y la coquetería, evoluciona a pasos agigantados hasta el wonderbra que ayuda a realzar el busto sin necesidad de cirugías estéticas.

El siglo XX fue también más amigable, sin duda, con calzones de algodón y encajes, premonitorios de la tanga. Muy sugestivos fueron también en su época los panties que hacían resaltar los muslos, unidos a las medias por medio de ligas.

Sin dejar de lado las bragas, los calzones de abuela y los cacheteros hasta llegar a las tecnologías actuales que ofrecen ropa íntima adecuada para hacer ejercicio e incluso del tipo antiolor.

Y bueno, entre lo más cool destaca hoy el "hilo dental" que, como en la mayoría de los casos no se ve, lo han hecho en modo astronómico para que brillen en la oscuridad como faro y guía de los galanes más extraviados.

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