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Martín Valverde celebra 45 años de música y fe

Martín Valverde celebra su 45 aniversario.

Martín Valverde celebra su 45 aniversario.

Después de 45 años de carrera musical, Martín Valverde tiene una palabra para resumir todo lo vivido: agradecimiento. Nunca imaginó hasta dónde llegarían sus canciones ni que algunas terminarían acompañando a miles de personas en momentos importantes de sus vidas.

El cantautor costarricense comenzó su camino con el deseo de compartir su fe y su esperanza a través de la música. Lo hizo con canciones llenas de historias, humor y palabras sencillas, de esas que buscan llegarle a la gente sin rodeos.

"Veo para atrás y la palabra que me nace de tu pregunta es agradecimiento", expresó Valverde al recordar las décadas que ha dedicado a la música.

Con los años, descubrió que sus composiciones podían significar mucho más de lo que imaginaba: algunas se convirtieron en compañía para quienes atravesaban momentos difíciles, buscaban consuelo o necesitaban una razón para seguir adelante.

La carrera también ha tenido sus sacrificios. Los viajes y las presentaciones lo han alejado de su familia en distintas ocasiones, pero hay algo que nunca ha cambiado: su deseo de seguir haciendo música.

"Yo soy músico, no hay nada que hacer", afirmó.

La historia detrás de "Nadie te ama como yo"

Una de las canciones más conocidas de su repertorio nació de una escena que Valverde todavía recuerda con claridad. Ocurrió el 9 de febrero de 1990, durante una presentación en Chihuahua, México.

Mientras cantaba, vio a un hombre levantarse de una mesa para abrazar a un adolescente. Aquella imagen lo conmovió porque le recordó algo que él mismo había echado de menos durante su infancia: la cercanía de un padre.

La emoción fue tan fuerte que tuvo que detenerse durante el concierto. Al finalizar, pidió unos minutos de silencio para orar con las personas que estaban allí.

Cuando abrió los ojos, encontró a varios asistentes llorando. La escena se le quedó grabada.

Más tarde, en la casa de su amigo Jorge Vergara, pidió revisar la grabación de aquella presentación. Con papel y lápiz, comenzó a transcribir la canción que había surgido esa noche.

Así nació "Nadie te ama como yo", una composición que, según Valverde, ha circulado en unos 15 idiomas y ha llegado a personas de distintas partes del mundo.

Con el tiempo, también escuchó historias que lo marcaron: personas que encontraron consuelo en sus canciones cuando atravesaban situaciones muy difíciles, incluso cuando habían pensado en quitarse la vida.

Saber que una canción puede acompañar a alguien en un momento así le recuerda por qué vale la pena seguir componiendo.

"Es una opción de esperanza. No acabes tu historia tan rápido, date un chance", resumió.

El dolor de perder a un hijo

La fe ha acompañado a Valverde durante toda su carrera, pero eso no significa que la vida le haya ahorrado los momentos más duros.

Hace aproximadamente dos años, murió uno de sus hijos, una pérdida que lo enfrentó a un dolor difícil de poner en palabras.

En medio del duelo, recuerda que se fue solo a una montaña cerca de Guadalajara, México. Necesitaba un espacio para orar, pensar y encontrar la manera de convivir con una ausencia que no podía cambiar.

Allí, en medio de su dolor, encontró palabras para expresar cómo entendía la decisión de seguir adelante.

"Pablo, mi amor, sigo sin ti, porque ya no estás. Pero sigo por ti", recordó haber dicho.

Su testimonio muestra una parte de Valverde que va más allá del escenario: la de un hombre que también sufre, extraña y busca fuerzas para continuar.

Para él, la fe no borra el dolor ni lo vuelve inmune a las dificultades. Le ayuda, más bien, a encontrar motivos para seguir caminando aun cuando las cosas no salen como esperaba.

La familia siempre fue primero

Durante 45 años de carrera, Valverde ha tenido que viajar, cumplir compromisos y pasar tiempo lejos de casa. Aun así, asegura que siempre tuvo claro que no quería sacrificar a su familia por el trabajo.

Para explicarlo, recuerda una invitación que recibió para participar en las actividades del jubileo del año 2000 en Roma. La oportunidad coincidía con unas vacaciones que ya había organizado con su esposa y sus tres hijos. Decidió no ir.

Mientras el jubileo se celebraba en Roma, él estaba en el suelo jugando con sus hijos. Tiempo después, su esposa le preguntó si no le habría gustado estar en aquella actividad.

Valverde tenía clara su respuesta: había elegido pasar esos días con su familia y quería estar presente de verdad.

"Ese precio no lo pago", dijo al recordar aquella decisión.

Para él, el éxito profesional no tendría el mismo sentido si, en el camino, perdía momentos que no podía recuperar con sus seres queridos.

Cuando termina el concierto, vuelve a ser Martín

Sobre el escenario, Valverde comparte canciones que han marcado la vida de muchas personas. Pero, cuando termina la presentación, vuelve a las cosas sencillas: puede quitarse los zapatos, regresar a su habitación y sentarse a leer un libro.

Para explicar cómo entiende su papel como músico, recurre a una imagen religiosa. Recuerda que, cuando Jesús entró en Jerusalén, iba montado en un burro, pero la atención estaba puesta en Jesús, no en el animal.

Así ve su trabajo: no se trata de ponerse en el centro, sino de acompañar a quienes encuentran algo propio en sus canciones.

También le alegra comprobar que su música ha pasado de una generación a otra. Personas que lo escuchaban cuando eran jóvenes ahora vuelven a sus conciertos con sus hijos o sus nietos.

Ver esas historias reunidas alrededor de una canción es, para él, otra razón para agradecer.

Qué decirles a quienes se han alejado de la Iglesia

Valverde también piensa en las personas que han perdido la confianza en la Iglesia por las acciones de alguien dentro de una institución religiosa.

Su mensaje es que una mala experiencia no tiene por qué acabar con la fe ni determinar el resto de la vida de una persona.

"La confianza no está en la Iglesia. Es una institución. Es en Jesús", afirmó.

También habló del perdón, pero aclaró que perdonar no significa olvidar lo ocurrido ni fingir que el dolor no existió.

Cada persona necesita tiempo para procesar sus experiencias, reconocer lo que siente y volver a encontrarse consigo misma. Para Valverde, lo importante es no permitir que una herida termine definiendo toda una vida.

Volver a Costa Rica y seguir haciendo canciones

Regresar a Costa Rica tiene un significado especial para Valverde. No es solo una visita más: es volver a sus raíces, a los recuerdos de su infancia y al lugar donde comenzó su historia.

Para describir esa sensación, la comparó con regresar a Belén, el lugar donde todo empezó.

En este viaje lo acompaña su esposa, Lizzie, con quien participa en encuentros sobre relaciones, familia y los desafíos de la vida en pareja. Ella aporta su experiencia profesional y él suma la música y las vivencias que ha recogido a lo largo de los años.

Como parte de la agenda, participará en un encuentro en la parroquia San Pío X, en Goicoechea, San José, a partir de las 5 p.m.

A sus 45 años de carrera, Valverde todavía encuentra historias que quiere convertir en canciones. Una de ellas está dedicada a su nieta, una niña a la que describe como de carácter fuerte.