Mamá de Lis Valverde: “Pellízqueme, porque creo que estoy soñando”
Lisbeth Valverde tiene la gala final de Miss Universo este sábado.
Este sábado, la costarricense Lisbeth Valverde se jugará todo en la gala final de Miss Universo, un sueño que tiene desde muy joven y por el que ha trabajado en grande.
Con ella, ha estado siempre su mamá, Margoth Brenes, quien se siente orgullosa de ver todos los sacrificios que tuvieron que hacer para que hoy su hija esté viviendo su máximo sueño.
Ella siempre me decía que la meta de ella era participar en el Miss Costa Rica. Yo no me lo creía. Fueron pasando los años y yo decía ‘que se le pase a Lis, que se le pase'. A ratos no me lo creo, a veces a uno le cuesta creerse las cosas o que le pasen cosas tan bonitas porque a veces uno no se siente merecedor, pero para mí también es muy gratificante, apoyarla. Yo le decía a una chiquilla ‘pellízqueme porque siento que estoy soñando, mañana me despierto y es mentira'.
Doña Margoth es madre de cuatro hijos. Cuando Lis estaba muy pequeña, ella y su esposo se separaron. Ambas se fueron a vivir a San Ramón, donde enfrentaron muchas dificultades económicas.
"Yo he sido siempre una mujer pulseadora. Aunque me casé muy joven y me llené de hijos joven, fue muy difícil. Cuando quise empezar a estudiar, salí embarazada de Lis, estaba con achaques y no volví a ir. Trabajé en todo, hacía tortillas, tamales, los chiquitos iban a vender, a coger café, compraba cositas para vender, he cuidado adultos mayores, he trabajado de empleada. Ellos ven que uno es una persona pulseadora y estos chiquillos míos todos son muy pulseadores", afirmó en una amplia entrevista con CRHoy.com
Su hija traía una chispa especial, lo supo desde el embarazo, cuando tuvo una amenaza de aborto. Lis se aferró a la vida y se convirtió en la compañera inseparable de su mamá, esa niña que cuando faltaba al kínder, hacía mucha falta, pero que, a veces, hacía travesuras.
"Desde chiquitilla le gustaba usar cosas de grande, pinturas. Si ella veía que yo me compraba unas sandalias, quería unas sandalias parecidas. Siempre pasaba admirando a las mujeres grandes. Una amiga se sacaba las cejas muy bonitas y ella decía que quería tener las cejas como doña Silvia. Se pasó una rasuradora y se voló media ceja, pero como la bandida chiquilla era machilla, no se le notaba mucho. Estaba en el kínder", recordó entre risas.
Ella recuerda a su hija siempre sonriente, sociable, con muchas ganas de comerse el mundo.
"Muy cariñosa, muy sonriente. Lis es como una esponjita, en la escuela y el colegio todo se le pegaba lo que estudiaba, muy inteligente. Yo siento que ella tiene un carisma, algo especial, porque cuando ella tiene que decirle algo a uno, tiene esa sabiduría, para explicarle a los chiquitos también", afirmó.
Fue en la adolescencia cuando Lis empezó a interesarse en los concursos de belleza. Su mamá, no estaba muy convencida, pero siempre la apoyó.
"A uno más bien le daba miedo, porque será que uno pobre siempre se minimiza. Uno no ve como que los hijos puedan alcanzar cosas así, tal vez no protegerlos, pero uno no tiene la posibilidad de ayudarlos económicamente para que ellos se desarrollen en eso. Uno siempre quiere darles lo mejor y tener los medios económicos, pero no se podía", manifestó.
Según su madre, el primer concurso en el que participó, fue en Palmares, donde no le fue muy bien.
"Ganó en Zaragoza. Me acuerdo de que tuvimos que salir soplados de ahí porque como que la gente de Palmares no le gustó que una ramonense ganara. No estaban muy conformes, salimos rápido y nos fuimos. Me sentí muy orgullosa. Ella veía todos los programas de modelaje, le gustaba mucho eso", dijo.
Doña Margoth reconoce que cuando su hija le mencionaba algo de concursos internacionales, ella "se apachurraba", porque sabía que no tenían los medios para lograrlo. Sin embargo, siempre la pulsearon.
Con vestidos prestados, deseando un milagro, pellizcando plata, limitándose a otras cosas, se ha hecho lo que se ha podido. Ganó varios certámenes. Yo nada más la acomendaba a Dios. Es muy duro para uno que estuviera tan largo, ni siquiera la podía ver por ningún lado porque no tenía cable. A veces alguno de los chiquillos me avisaba ‘mami, Lis ganó' o ‘quedó en el top' o por mensajes.
Algo que lamentó doña Margoth es que, en Costa Rica falta más apoyo y no solo para Lisbeth, sino también para todas las personas que vayan a representar al país en otras disciplinas o deportes.
Por eso, ella pidió a las personas que le manden buenos deseos a su hija, para que "se empodere más cada día". Por su parte, le dijo que disfrutara del proceso, le dio un rosario y una Virgen de Los Ángeles para que la acompañe.
Recuerde que esta noche será la gala final del Miss Universo.













