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Karla Quesada abrió su corazón y narró su difícil vida familiar

Karla Quesada

Karla Quesada creció en Golfito, Puntarenas, junto a su abuela, luego de que su mamá se marchara cuando ella tenía apenas dos meses de edad. Aunque con los años volvieron a tener contacto, la creadora de contenido asegura que conserva pocos recuerdos de su madre y que los que tiene no están entre los más gratos de su infancia.

Quesada contó que su mamá la tuvo cuando tenía 15 años y que, según la versión de la historia que conoce, se marchó cuando ella tenía dos meses. Su abuela, quien trabajaba en ese momento, asumió su crianza y permaneció a su lado hasta que cumplió 18 años.

"Yo me crié con mi abuelita, no me crié con mi mamá", relató.

La creadora de contenido aclaró que existen distintas versiones sobre lo ocurrido y que ha aprendido a convivir con el hecho de que probablemente nunca conocerá todos los detalles.

Una relación distante

Su mamá regresó a su vida cuando Quesada tenía aproximadamente dos o tres años. Sin embargo, el contacto entre ambas continuó siendo escaso y no llegó a convertirse en una relación cercana.

Quesada recuerda que comenzó a tener más contacto con ella alrededor de los seis años, pero asegura que los encuentros estaban relacionados principalmente con llamados de atención por situaciones que ocurrían en la escuela.

"Cuando ella aparecía era como cuando yo hacía algo malo", relató.

La creadora de contenido asegura que no tiene recuerdos de momentos propios de una relación entre madre e hija.

"No tengo momentos como de madre, hija", afirmó.

Incluso hubo un momento en que su mamá vivió en una casa cercana, pero Quesada asegura que tampoco recuerda haber convivido mucho con ella.

El vínculo con su abuela

Mientras su relación con su mamá se mantenía distante, Quesada desarrolló un fuerte vínculo con su abuela, quien fue su principal figura de cuidado durante la infancia.

Según relató, cuando su mamá quiso que viviera con ella, siendo todavía una niña, prefirió quedarse con su abuela.

"Yo siempre ya me había apegado a mi abuela", explicó.

Finalmente, cuando tenía alrededor de nueve o diez años, su mamá se trasladó a otro lugar de Golfito y el contacto se volvió todavía más distante.

Quesada resume sus recuerdos de aquella relación de manera contundente:

"Recuerdos de ella de mi niñez tengo tres, cuatro recuerdos así como muy puntuales y te digo, no son los más bonitos, la verdad".