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Entretenimiento

Debate Repretel: La amenaza fantasma y 8 son demasiados

Por Víctor Fernández G. | 28 de Ene. 2026 | 2:41 pm

Hubo una presencia que atravesó el Debate Total de Noticias Repretel y Noticias Monumental sin ocupar nunca un atril. Se manifestó en alusiones repetidas, en preguntas cargadas y en silencios que revelaban más de lo que se decía al aire. Alrededor de esa sombra, ocho candidatos se enfrentaron en careos veloces y directos, mientras la prensa anfitriona optó por mirar, de cerca, pero sin incidir en el intercambio.

Ese antagonista sin atril tuvo nombre y apellido a lo largo de la noche: José Miguel Villalobos. El abogado del presidente Rodrigo Chaves y aspirante a diputado por el chavismo fue invocado una y otra vez por los participantes, convertido en una figura omnipresente pese a su ausencia física del set. Su nombre, repetido como advertencia, como ejemplo y como flanco indefendible, terminó por marcar el tono de buena parte de los intercambios y por convertirse en la verdadera amenaza fantasma del debate.

La noche del 27 de enero, en los estudios de Repretel en La Uruca, se celebró uno de los careos presidenciales más relevantes de la campaña. Fue el último debate con la participación de la candidata oficialista antes de las elecciones —ya encima— y el único ejercicio en vivo que reunió a estas ocho candidaturas: Laura Fernández (Partido Pueblo Soberano), Álvaro Ramos (Liberación Nacional), Claudia Dobles (Coalición Agenda Ciudadana), Ariel Robles (Frente Amplio), Juan Carlos Hidalgo (Unidad Social Cristiana), Natalia Díaz (Unidos Podemos), Fabricio Alvarado (Nueva República) y Eliécer Feinzaig (Liberal Progresista).

Desde temprano, el programa evidenció un problema de fondo: demasiadas voces en escena. El panel fue prácticamente el mismo que había logrado convocar Radio Columbia la víspera, con una variación difícil de explicar desde el punto de vista editorial. Se excluyó a José Aguilar Berrocal, de Avanza, quien sí ha tenido protagonismo en las encuestas, y se dio espacio a Hidalgo, Feinzaig y Díaz, pese a que los dos últimos no han logrado ubicarse por encima del margen de error a lo largo de toda la campaña. El resultado fue un escenario saturado, al punto de que el debate bien pudo haberse titulado "ocho son demasiados".

Esa sobrepoblación tuvo un efecto directo en la extensión del programa. Debate Total se prolongó por más de tres horas y cerró bien entrada la noche, en un horario poco amable para una audiencia que, a esa altura, ya batallaba con el sueño. Con haber recortado en las orillas —coincidentemente ocupadas en el set por Díaz y Feinzaig— el debate pudo haber sido más compacto y digerible, sin sacrificar sustancia.

El formato fue sencillo y claramente delimitado, basado en una sucesión de careos directos entre pares de candidatos. En cada enfrentamiento solo participaban dos aspirantes, sin intervenciones de los demás. La dinámica era fija: el candidato A formulaba una pregunta en 30 segundos, el candidato B respondía durante un minuto y luego ambos disponían de 30 segundos para sus contrarréplicas. Más adelante, esos mismos dos volvían a enfrentarse, pero con los roles invertidos. En total, cada dupla contaba con cinco minutos para cuestionarse cara a cara.

En lo positivo, el debate fue dinámico. No hubo tiempos muertos ni espacios vacíos, y el reloj avanzó siempre con fluidez. Sin embargo, pasada la primera hora, la acumulación de cruces comenzó a jugar en contra del propio formato. Resultaba cada vez más difícil seguir el hilo de quién había debatido con quién, y la sucesión de enfrentamientos terminó por abrumar, más por cantidad que por profundidad.

El hecho de que todo el criterio de cuestionamiento quedara en manos de los políticos incidió también en el tono de los intercambios. Muchas preguntas fueron utilizadas más como proyectiles que como herramientas para proponer o aclarar posiciones. A diferencia de debates previos organizados por Repretel con aspirantes provinciales a diputaciones —donde sí hubo interrogatorios de la prensa—, en esta ocasión, los directores de ambos noticiarios se limitaron a administrar el uso de la palabra.

En la conducción, Randall Rivera y Febe Cruz aportaron un elemento distintivo. Conocida es la química que tienen al aire desde sus años compartiendo cabina en Radio Monumental, y eso le dio a sus intervenciones un tono de calidez poco habitual en este tipo de espacios, algo que se agradece. Sin embargo, las circunstancias también pedían que ambos, excelentes entrevistadores, no se limitaran a ser los espectadores más cercanos de los choques políticos.

En cuanto al desempeño de los participantes, el debate dejó poco que no se hubiera visto ya en enfrentamientos previos. La tónica volvió a ser la misma: todos contra Laura Fernández. La candidata de Pueblo Soberano se ciñó una vez más a una estrategia conocida: sonrisa permanente, evasión sistemática de las preguntas directas y descalificación de los adversarios mediante una condescendencia reiterada, a punta de "ay don Fulano" y "ay doña Fulana". Su libreto fue idéntico de principio a fin. ¿Efectivo? A juzgar por las encuestas, sí. ¿Aburrido? Sin duda.

El único que logró descolocar a la líder en intención de voto fue el siempre punzante Ariel Robles. El frenteamplista condujo a Fernández a pronunciarse de forma categórica contra cualquier persona que considere "normal" una relación sexual entre un hombre adulto y una adolescente, solo para revelarle luego que el autor de esa escandalosa afirmación era José Miguel Villalobos, su cuestionado candidato a diputado por Alajuela. Laura, que no puso ni los codos, no pudo hacer mas que esquivar, de nuevo, el escabroso tema. Fatality, como bien dijeron en redes sociales.

Del resto, hubo poco margen para la sorpresa. Natalia Díaz volvió a mostrarse imprecisa en su intento por diferenciarse del chavismo que respaldó en el pasado. Eliécer Feinzaig terminó funcionando más como apoyo discursivo para otros candidatos opositores con mejores posibilidades que como protagonista. Juan Carlos Hidalgo confirmó que es de los mejores expositores en este tipo de formatos, mientras que Álvaro Ramos se mantuvo sólido y enfocado. Claudia Dobles no contó esta vez con la suerte de otros debates y se vio obligada a jugar a la defensiva frente a los recordatorios sobre los errores de los gobiernos del PAC. Fabricio Alvarado, por su parte, buscó tardíamente proyectar una imagen conciliadora que no le calza, más aún después del tremendo golpe reputacional que le había propinado la víspera Laura Fernández en el debate de Radio Columbia.

Al final, Debate Total dejó la sensación de una oportunidad a medias. Hubo ritmo, hubo confrontación y hubo un buen show, pero faltó lo esencial: una prensa que, más allá de observar los choques, asumiera el rol de marcar la agenda y poner sobre la mesa los temas que el electorado necesita discutir antes de votar.

Ficha técnica

Debate Total
Fecha: 27 de enero
Lugar: Estudios de Repretel, La Uruca
Organizan: Noticias Repretel y Noticias Monumental
Conducción: Randall Rivera y Febe Cruz
Hora : 7:30 p. m. (se extendió por poco más de tres horas)
Transmisión: Canal 6, Radio Monumental y plataformas digitales del Grupo Repretel

Esta es la quinta entrega de la serie de reseñas sobre los principales debates mediáticos de la actual campaña presidencial, a cargo del periodista Víctor Fernández para CRHoy.

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