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Cornista del Instituto Nacional de la Música no dejó que su discapacidad lo limitara

Tiene 5 años de dedicarse a la música

Por Camila Castro | 15 de Mar. 2025 | 12:12 am

¡El corno no es el instrumento del discapacitado, el corno es el instrumento del capacitado!

Esa es la frase que identifica a Adriel Delangton, un cornista de 21 años que ha demostrado que no hay imposibles cuando se tiene pasión por la música. Adriel nació con una discapacidad en su mano derecha, ya que le falta un dedo, pero eso no le ha impedido desarrollar su talento y dedicarse a lo que más ama.

Actualmente, estudia en el Instituto Nacional de la Música (INM), donde ha logrado consolidarse como uno de los estudiantes más destacados y queridos. Gracias a su esfuerzo y disciplina, ha sido parte de varias orquestas y bandas de la institución.

Sin embargo, su camino en la música no ha sido fácil. En algún momento dudó si realmente pertenecía a este mundo, especialmente por las dificultades y prejuicios que enfrentó.

Cuando estaba en el colegio, quiso aprender a tocar el clarinete, un instrumento que le llamaba la atención. Sin embargo, al notar su condición, uno de sus profesores le dijo que no podría tocarlo. Ante esto, junto a otros docentes, decidieron asignarle lo que llamaron "el instrumento que a nadie le gusta y que está en el olvido": el corno francés.

Me dijeron: 'Lo único que le queda es un instrumento que está ahí al fondo y que nadie toca, y para variar, está defectuoso, recuerda Adriel.

Intentó tocarlo algunas veces, pero al ver que sus compañeros tenían instrumentos que él consideraba más llamativos, llegó a sentirse mal. A esto se sumaban los comentarios de sus profesores, que lo hicieron dudar. Finalmente, decidió retirarse, aunque tiempo después quiso intentarlo de nuevo.

Me hicieron sentir como si fuera lo único que yo podía hacer, como lo único que quedaba, relata.

Pero su amor por la música fue más fuerte que cualquier obstáculo. Adaptó su mano al corno y, poco a poco, desarrolló una gran pasión por el instrumento.

Uno se pone triste en el momento… ¿Qué culpa tengo yo de no poder tocar otros instrumentos? Fue difícil, admite.

Con el tiempo, Adriel ingresó al SINEM de Pacayas, donde adquirió más conocimientos musicales. Sin embargo, su deseo de seguir creciendo lo llevó a audicionar para el INM, donde actualmente continúa su formación.

La manera en que toca el corno refleja su disciplina y determinación. Ha encontrado inspiración en otros músicos con discapacidades y ha recibido el apoyo incondicional de su familia, quienes le recuerdan constantemente lo grandioso que es.

Al principio tenía miedo, no sabía si iba a dar la talla, confiesa.

Hoy, su mayor sueño es salir del país y seguir perfeccionándose. No se compara con sus compañeros, porque sabe que su verdadero reto es consigo mismo.

El que toca el corno soy yo, y el que tiene que mejorar soy yo, concluye con determinación.

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