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Beautiful Boy: la película que debió llenar las salas de cine

Por Jimena Soto | 27 de Mar. 2019 | 3:32 am


Antes de ver Beautiful Boy no lograba sacarme de la cabeza a Steve Carell como el tonto de Virgen a los 40. Ahora será para mí el padre que siempre hizo las cosas bien y no vaticinó la avalancha que se le venía.

Beautiful Boy es una de esas películas que todos deberían ver pero que no llenarán las salas de cine (de hecho, la vimos un viernes en la noche y éramos 10 personas en la sala. Duró solo un fin de semana en cartelera).

Basada en la historia real de David y Nic Sheff, la película narra los años de lucha de David por sacar a su hijo de las drogas.

Aborda temas sensibles de una forma tan realista y dura que, en cierto momento, la película se hace pesada. Pero es que así es la adición a la droga, no es graciosa, ni emocionante, mucho menos nostálgica. Es simplemente destructiva, dura y agotadora.

La película tiene una línea de tiempo desordenada, va del pasado al presente, narrando los recuerdos de David y su hijo, tiernos, esperanzadores y de pronto nos aterriza en la dura realidad del infierno que vive Nic.

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Idas y venidas a centros de rehabilitación. Lo único que pensaba era "ojalá que esta vez si le funcione" y al notar las recaídas casi se podía sentir la misma impotencia y desesperanza de David.

La película, además, impacta por el hecho de que demuestra que una persona puede caer en la drogadicción viviendo en cualquier circunstancia. Nic tuvo un buen padre, era un joven brillante, de clase económica acomodada, pensar en qué lo llevó a caer en las drogas es una pregunta difícil de responder.

Aunque algunos han criticado el estilo romántico de Timothée Chalamet me parece que logra un gran trabajo. Nic era eso, un muchacho bien y en la película el actor va cayendo en decadencia, tal cual pasa en la vida real.

De todas las emociones de esta producción, me quedo con la mirada melancólica de David cuando casi se da por vencido y cómo nos hace notar que, aunque tenga más familia, amigos y vida, al perder a Nic (entregado al mundo de la droga) algo en él se murió.

La película es intencionalmente hiriente y a veces parece una prueba de resistencia. Muestra una calamidad familiar muy cercana a lo que puede ser la horrenda lucha contra las drogas.

Si no la ha visto ¡Vaya a verla! Especialmente si es padre o madre de familia. Le dará grandes lecciones.

Aquí le dejamos una entrevista de David y Nic hablando de la película, basada en los libros que ellos escribieron sobre su experiencia:

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