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Entre la indignación y la solución: El reto de la discusión pública

Por Agencia / Redacción | 18 de Oct. 2024 | 4:54 am

El número de hogares vulnerables llegó a su cifra más elevada de los últimos 14 años[1], el país vive la crisis educativa más aguda de los últimos 40[2], y la tasa anual de homicidios llegó a su punto más alto desde que el registro existe[3]. Mientras tanto, dentro del presupuesto fiscal la inversión social alcanza su menor nivel en una década[4], y las hojas de rutas gubernamentales parecen leyendas: mutan según quien las cuenta, son difíciles de trazar y están más sustentadas en la fantasía que en la evidencia. Como ciudadanos preocupados por las crisis que aquejan al país, cabe preguntarse ¿qué podemos hacer ante la inoperancia del gobierno?

Esta compleja pregunta no tiene una respuesta definitiva, pero se puede abordar desde dos dimensiones: el de las palabras y el de las acciones concretas. En cuanto a la segunda dimensión, es difícil aterrizar una reflexión pragmática sobre qué hacer, porque la cantidad de posibles acciones es inabarcable, y además están sujetas a las condiciones personales, sociales e ideológicas de cada quién. Respecto a la dimensión de las palabras, la pregunta se reformula de la siguiente manera: ¿qué ideas debiésemos resaltar, explorar, y compartir, en la esfera pública, para aportar al bienestar ciudadano?

A estas alturas del periodo presidencial, en vista del comportamiento del poder ejecutivo, pareciera que utilizar más tinta en pedirle respuestas, acción o capacidad estatal al presidente es —lamentablemente— perder el tiempo. No hay razón para creer que este gobierno va a cambiar su modo de hacer política, o en su desinterés por realmente solventar nuestros problemas nacionales. Ello requeriría acciones tangibles —políticas públicas rigurosas, estrategias consensuadas, trabajo, sudor— en vez de gestos mediáticos. Sea cual sea el motivo detrás de su inacción, la realidad es que este gobierno no ha avanzado en la resolución de nuestros problemas, y nada presagia que ello mejorará en los años que restan.

Por tanto, me parece vital tomar una actitud pragmática ante estas múltiples crisis que experimenta el pais, redirigiendo una porción de la discusión pública hacia su minuciosa comprensión y la exploración de sus posibles soluciones. Si bien es necesario seguir exigiendo transparencia y rendición de cuentas a los actores políticos, también es crucial reflexionar sobre soluciones concretas para nuestros problemas. Pues la crisis que vive el país requiere de estrategias ambiciosas y visionarias; respaldadas por un amplio espectro político, que las torne políticamente viables y consistentes en el tiempo.

Estas se verían beneficiadas con una alta participación ciudadana y cierta maduración, que podemos adelantar con una discusión pública rica, exploratoria, educativa y abierta. Una discusión aterrizada y pragmática por si sola ayudará a dejar en evidencia la inacción del gobierno, quizás con mayor agudeza que más vehementes (aunque comprensibles) reclamos que denotan la indignación y el dolor de ver al país descarrilarse.

En cuanto a la seguridad, por ejemplo, ¿es mejor enfocarnos en potenciar la fuerza policial, limitar la "mano de obra" del narcotráfico vía programas para jóvenes, o coartar los ingresos de las narco-empresas a través de la legalización de la marihuana? ¿Trabajamos en todas estas líneas de acción simultáneamente, o en dos de ellas, o solo en una? ¿Y cómo? ¿Y cuáles son los riesgos? ¿Y cómo se evalúa su efectividad? No lo sé, pero este es el tipo de conversación pública que actualmente requiere mayor protagonismo. Una discusión útil, aterrizada y que nos ilusione sobre el provenir.

Este giro discursivo puede desarrollar los cimientos de nuestros futuros planes de acción, y adelantarle el trabajo al próximo gobierno. Por tanto, propongo que enfoquemos una mayor porción del debate público hacia comprender y tantear soluciones a nuestros vertiginosos problemas nacionales, sin por ello dejar de investigar y divulgar los casos de corrupción. No obstante, hay que tomar cautela de no sobre amplificar la imagen del gobierno a través de publicidad negativa; especialmente si esta no viene acompañada de esfuerzos constructivos. En estos tiempos tan mediados por las redes sociales ello es vital, pues la visibilidad es un arma de doble filo, cuyos efectos pueden ser tan perjudiciales como beneficiosos.

Consultor en Políticas Públicas

[1] https://www.nacion.com/opinion/columnistas/pobreza-y-vulnerabilidad-problema-economico/WYK2FHMNBJGJFLHU6UYJV5EYAE/story/

[2] https://elpais.com/america-futura/2023-09-13/costa-rica-y-un-sistema-educativo-en-crisis-cuando-el-alumno-estrella-cae-a-notas-rojas.html

[3] https://www.crhoy.com/sin-categoria/oij-costa-rica-cerro-el-2023-con-907-homicidios/

[4] https://semanariouniversidad.com/pais/profundo-recorte-a-inversion-social-maquillo-mejora-en-cifras-fiscales/#:~:text=El%20Ministerio%20de%20Hacienda%20indic%C3%B3,el%20presupuesto%20del%20Gobierno%20central.

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