UNA desarrolla modelo que permite anticipar la caída de ceniza volcánica en Costa Rica

Este es uno de los dispositivos que permiten anticipar la caída de ceniza volcánica. (Foto: UNA)
Ante una eventual erupción de alguno de los volcanes activos del país, Costa Rica cuenta con una herramienta científica capaz de prever hacia dónde se desplazará la ceniza y los gases volcánicos, así como el momento en que estos podrían afectar a las distintas comunidades.
Se trata del Modelo de dispersión de contaminantes en el aire, desarrollado desde 2015 por el Laboratorio de Química de la Atmósfera de la Universidad Nacional (LAQAT-UNA). Esta iniciativa permite estimar con precisión la trayectoria y la caída de ceniza volcánica, así como de gases como el dióxido de azufre, en cualquier parte del territorio nacional.
Además de proyectar la dispersión de estos materiales, el laboratorio realiza análisis sobre la composición de la ceniza volcánica y estudia su impacto en la acidificación de los suelos y los lagos. Estas investigaciones son fundamentales para comprender las posibles consecuencias sobre la vida acuática, la producción agrícola, las fuentes de agua para consumo humano y la salud de la población.
Uno de los beneficios de esta herramienta ya se refleja en comunidades cercanas al volcán Poás. Antonio Murillo Gutiérrez, vecino de San Luis de Grecia, exfuncionario y egresado de la Universidad Nacional, destacó la utilidad del trabajo conjunto entre la academia y las autoridades locales.
"Como exfuncionario y egresado de la Universidad Nacional, y hoy como funcionario de la Municipalidad de Grecia, nos encontramos trabajando diferentes proyectos. Junto con la Escuela de Química, hemos venido monitoreando la calidad del aire en el cantón, lo cual nos ha permitido tomar decisiones oportunas para atender a nuestras familias. Aunque a veces la ciencia parece lejana, hoy junto con la Universidad Nacional, la tenemos convertida en información oportuna para el beneficio de nuestra gente".
La exposición a la ceniza volcánica puede generar diversos efectos en la salud, especialmente cuando se inhalan las partículas finas que permanecen suspendidas en el aire.
Entre las principales afectaciones se encuentran la irritación de la nariz, la garganta y los pulmones, que puede manifestarse mediante tos, estornudos, dolor de garganta o dificultad para respirar. Las personas con enfermedades respiratorias, como asma o bronquitis, son particularmente vulnerables, ya que la exposición a la ceniza puede desencadenar broncoespasmos o crisis asmáticas. Los ojos también pueden verse afectados por las partículas volcánicas, provocando enrojecimiento, ardor, lagrimeo constante y sensación de cuerpo extraño.
Asimismo, la ceniza puede ocasionar resequedad, picazón e irritación en la piel, especialmente en personas con afecciones dermatológicas previas o con mayor sensibilidad. De igual forma, las mucosas de la nariz y la boca pueden resecarse o irritarse debido a la exposición prolongada al polvo fino.
Con este tipo de investigaciones, la Universidad Nacional pone la ciencia al servicio de la prevención y la gestión del riesgo, al generar información oportuna que facilita la toma de decisiones de las autoridades y contribuye a proteger la salud de las comunidades expuestas a la actividad volcánica.