La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la obesidad y el sobrepeso como la "acumulación anormal o excesiva de grasa perjudicial para la salud", por lo cual esta enfermedad debe abordarse de forma integral.
Para el doctor Mauricio Barahona, más allá del incremento en el número de la balanza, existen tres señales relacionadas con esta condición: el metabolismo alterado provoca aumentos en los niveles de colesterol, se acumula grasa en el hígado y se eleva la presión arterial.
En el ámbito funcional, cuando una persona presenta entre 10 y 30 kilogramos adicionales, debe cargar ese peso diariamente sobre sus articulaciones. Por esta razón, las rodillas, la cintura y la zona lumbar soportan una carga mayor, lo cual produce un desgaste articular crónico.
En el aspecto emocional, la ansiedad y la depresión constituyen trastornos conductuales responsables del deterioro en la calidad de vida de quienes conviven con obesidad.
Según el doctor Barahona, las personas concentran su atención en cuatro componentes del estilo de vida relacionados con el aumento de peso: alimentación, inactividad física, estrés y patrón de sueño.
Causas genéticas
En relación con los factores genéticos, el especialista en medicina señaló una predisposición hereditaria al aumento de peso, conocida como genotipo ahorrador. Es decir, al consumir más calorías de las que el cuerpo utiliza, el metabolismo empieza a reservar el exceso de energía en forma de grasa.
Para Barahona, resulta indispensable identificar primero las causas individuales y luego analizar su impacto sobre el aumento de peso.
Además, recomendó un plan de tratamiento personalizado centrado en el manejo de los factores causales y los riesgos presentes en cada caso.
Al abordar los posibles efectos secundarios, subrayó la necesidad de ofrecer un abordaje integral para personas con obesidad, y mencionó la disponibilidad de medicamentos orientados a reducir el peso corporal y mejorar el metabolismo.
Afirmó que estos fármacos deben ser prescritos por profesionales médicos. Por tanto, se requiere una evaluación inicial para determinar el estado de salud del paciente, así como el medicamento más adecuado según sus características individuales.
"Más allá de solo el impacto o el beneficio en mi imagen en la estética, queremos eh lograr un impacto integral en la salud y por supuesto el objetivo final es mejorar la calidad de vida de la persona que vive con obesidad", puntualizó Barahona.
Plazos
De acuerdo con el médico, si una persona decide modificar su estilo de vida, los tiempos para lograr una reducción de peso dependerán del funcionamiento de su metabolismo.
"Todas las personas reciben que reciben un tratamiento integral para el manejo de la obesidad, pueden tener diferentes respuestas al tratamiento y aquí es muy importante por eso el acompañamiento profesional y el monitoreo médico.
Eso permite que cuando vamos observando cómo va la evolución del tratamiento, podamos ir haciendo ajustes, cambios, modificaciones que permitan a las personas mejorar el éxito del tratamiento, mejorar los resultados y por supuesto aumentar los beneficios en su salud", precisó el especialista.
La constancia en la adopción de un nuevo estilo de vida resulta crucial, especialmente cuando se modifica la alimentación. Algunas personas recuperan el peso perdido, lo cual puede provocar desmotivación.
Para Barahona, el proceso incluye 3 etapas: reducción de peso, estabilización y mantenimiento, todas fundamentadas en el estilo de vida incorporado.
El médico explicó la necesidad de integrar estas fases con el objetivo de completar el tratamiento y garantizar resultados sostenibles a largo plazo.
Finalmente, recomendó 3 pasos para quienes desean iniciar un proceso de reducción de peso: realizar una medición del peso corporal y del perímetro de cintura, obtener un diagnóstico sobre las causas del aumento de peso y consultar con un profesional de salud para elaborar un plan de tratamiento personalizado.


