Hipotiroidismo: qué es y por qué muchas personas no saben que lo padecen

El hipotiroidismo es una condición de la glándula tiroides en la que se produce una cantidad insuficiente de hormona tiroidea, sustancia esencial para el correcto funcionamiento del organismo. Debido a que sus síntomas suelen ser inespecíficos y progresivos, muchas personas pueden convivir con la enfermedad durante meses —o incluso años— sin saberlo.
La doctora Paula Wang, médica especialista en endocrinología, explica que se trata de una alteración con impacto general en el cuerpo.
"El hipotiroidismo es una condición de la glándula tiroides en donde comienza a producir menos hormona de la que nuestro cuerpo necesita. La hormona tiroidea es vital porque participa en el funcionamiento de prácticamente todos los órganos", señaló Wang.
La tiroides está ubicada en la parte anterior del cuello y cumple un papel clave en la regulación del metabolismo, el ritmo cardíaco, la función intestinal, el sueño, el nivel de energía y la temperatura corporal. Cuando su producción hormonal disminuye, distintos sistemas del cuerpo se ven afectados.
A nivel mundial, la causa más común del hipotiroidismo es de origen autoinmune. Esto significa que el propio sistema de defensa del cuerpo genera anticuerpos que atacan la glándula tiroides y deterioran su funcionamiento. Diversos factores pueden actuar como desencadenantes, entre ellos episodios de estrés intenso o infecciones virales.
"Tenemos anticuerpos que en algún momento pueden activarse —por estrés fuerte o infecciones— y comienzan a destruir la tiroides. Esa destrucción no es rápida; muchas veces es un proceso de meses", detalló la doctora Wang.
El problema suele instaurarse de forma lenta y gradual. La disminución progresiva de la hormona tiroidea provoca cambios sutiles que muchas veces se atribuyen al cansancio cotidiano, la carga laboral o la edad.
Uno de los principales retos del hipotiroidismo es que sus manifestaciones pueden confundirse con otras condiciones o con situaciones normales de la vida diaria. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
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Cansancio persistente
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Sensación de frío cuando otras personas no lo tienen
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Caída de cabello
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Estreñimiento
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Piel seca o áspera
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Hinchazón o retención de líquidos
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Falta de energía o motivación
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Dificultad para concentrarse
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Leve aumento de peso, generalmente asociado a retención de líquido
En estudiantes y población joven, puede reflejarse en bajo rendimiento académico y problemas de concentración. En personas adultas mayores, puede manifestarse con apatía, cambios de humor y síntomas depresivos, que a menudo se confunden con procesos propios del envejecimiento.
"Son síntomas muy inespecíficos. El principal es el cansancio, pero también puede haber frío cuando nadie más lo tiene, estreñimiento, piel reseca, caída de cabello y un aumento de peso leve, que generalmente es por retención de líquido", indicó la especialista.
Debido a esta variedad de señales, no es raro que pacientes consulten en múltiples ocasiones por fatiga u otros malestares y reciban diagnósticos alternativos, como anemia o deficiencias vitamínicas, antes de detectar un trastorno tiroideo.
La importancia del diagnóstico oportuno
La única forma de confirmar un hipotiroidismo es mediante exámenes de sangre que midan la función tiroidea. Especialistas recomiendan consultar cuando aparecen cambios no habituales en el nivel de energía, el ritmo intestinal, la piel, el cabello o el estado de ánimo.
También se aconseja prestar especial atención en ciertos grupos:
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Mujeres en edad fértil y durante el embarazo
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Personas con antecedentes familiares de enfermedad tiroidea
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Pacientes con anticuerpos tiroideos positivos
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Niños y adolescentes con problemas de crecimiento o aprendizaje
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Personas con aumento de volumen en la parte anterior del cuello, nódulos o bocio
En el embarazo, un hipotiroidismo no controlado se asocia con mayores riesgos de complicaciones tanto para la madre como para el bebé, por lo que su detección y tratamiento temprano resultan fundamentales.
"La única forma de confirmar un hipotiroidismo es con pruebas en sangre. Si una persona nota cambios que no son usuales —más cansancio, más estreñimiento, más caída de cabello—, debe consultar y medirse la función tiroidea", recalcó Wang.
Tratamiento y control: clave para una vida normal
El tratamiento del hipotiroidismo es, en la mayoría de los casos, sencillo y efectivo. Consiste en la reposición de la hormona tiroidea mediante medicación, con controles periódicos de laboratorio para ajustar la dosis según el peso, la absorción y otros factores clínicos.
Con un manejo adecuado y seguimiento regular —generalmente cada cuatro a seis meses—, las personas pueden recuperar su calidad de vida y mantener un funcionamiento metabólico normal.
"Es una patología muy agradecida de tratar. Cuando se diagnostica y se inicia el tratamiento, el paciente nota la mejoría. No hay por qué aguantarse un hipotiroidismo. Aunque el paciente ya esté tratado, debe hacerse exámenes de forma periódica, generalmente cada cuatro a seis meses, porque la dosis puede variar según peso, absorción y otros medicamentos", enfatizó la endocrinóloga.
Especialistas insisten en que no se deben normalizar síntomas persistentes como el cansancio extremo, la apatía o los cambios físicos evidentes. Ante señales inusuales, la recomendación es consultar y valorar la función de tiroides. Detectar el problema a tiempo puede marcar una diferencia significativa en la salud integral.