Experto alerta sobre brecha entre los avances de la medicina y la formación universitaria

De izquiera a derecha: Álvaro Solano, decano de la Facultad de Ingenierías y TICS de la Universidad Latina de Costa Rica; Rosa Monge, rectora de la Universidad Latina de Costa Rica; Dr. Francisco Gutiérrez, experto internacional en educación clínica; y Dr. Eric Baizán, docente de la Escuela de Medicina de la Universidad Latina de Costa Rica y coordinador del simposio.
La medicina evoluciona a un ritmo acelerado gracias a tecnologías como la cirugía robótica, la simulación clínica y la inteligencia artificial (IA). Sin embargo, los sistemas educativos enfrentan el desafío de adaptar sus métodos de enseñanza para garantizar que los futuros profesionales de la salud desarrollen las competencias necesarias antes de atender a pacientes reales.
Esta fue una de las principales conclusiones planteadas por el Dr. Francisco Gutiérrez, especialista en educación clínica radicado en Estados Unidos, durante un simposio organizado por la Universidad Latina de Costa Rica en el marco del Congreso Médico Nacional 2026, que se celebra del 26 al 31 de octubre y reúne a más de mil médicos para analizar las tendencias que están transformando la medicina.
Según Gutiérrez, la velocidad con la que avanzan la industria farmacéutica, la imagenología, los dispositivos médicos y la cirugía robótica contrasta con la evolución de los modelos educativos, muchos de los cuales todavía dependen de métodos tradicionales diseñados hace décadas.
"La educación médica se está quedando atrás frente a la medicina", advirtió el especialista, quien señaló que esta diferencia representa un desafío para los sistemas de formación, incluso en países con servicios de salud consolidados, como Costa Rica.
Costa Rica cuenta con un sistema de salud reconocido por sus resultados, su acceso a los servicios y su capacidad para incorporar innovaciones. No obstante, Gutiérrez advirtió que el país enfrenta el mismo reto que otras naciones: evitar que la formación académica avance a un ritmo menor que el conocimiento médico y las herramientas disponibles para la atención de pacientes.
Como ejemplo, el especialista citó un estudio internacional realizado con más de 10.000 graduados de enfermería, en el que solo el 9% demostró algunas de las competencias esenciales esperadas al inicio de la práctica profesional.
El resultado no corresponde a Costa Rica ni puede extrapolarse directamente a la realidad nacional. Sin embargo, según explicó Gutiérrez, ilustra una problemática internacional: contar con un título universitario no garantiza necesariamente que una persona haya desarrollado plenamente todas las habilidades requeridas para ejercer su profesión.
Ante este panorama, el experto considera necesario revisar los modelos de enseñanza y evaluación para que la formación de los profesionales de la salud no se concentre únicamente en la adquisición de conocimientos teóricos, sino también en la capacidad de aplicarlos en situaciones clínicas reales.
La cirugía robótica fue uno de los ejemplos utilizados por Gutiérrez para explicar la necesidad de transformar la educación médica. El especialista señaló que Estados Unidos ya registra millones de procedimientos realizados con esta tecnología y destacó que Costa Rica también ha avanzado en su incorporación.
Estos cambios obligan a las universidades a revisar cómo preparan a sus estudiantes para utilizar herramientas que no existían cuando se diseñaron muchos de los planes de estudio tradicionales.
Para el especialista, una de las principales transformaciones consiste en superar el modelo de aprendizaje basado únicamente en la observación y avanzar hacia una formación progresiva que incluya conocimientos teóricos, prácticas controladas, simulaciones y evaluaciones de competencias antes de asumir mayores responsabilidades frente a un paciente.
"Colocar a un alumno frente a un paciente sin pasar antes por un espacio simulado es irresponsable", afirmó Gutiérrez.
El experto comparó este proceso con la formación de los pilotos de aviación, quienes deben entrenarse en escenarios controlados antes de realizar vuelos con pasajeros.
La simulación clínica permite que los estudiantes practiquen procedimientos y desarrollen habilidades como la toma de decisiones, el juicio clínico, la comunicación, el trabajo en equipo y la respuesta ante situaciones complejas.
Además, estas herramientas facilitan el entrenamiento en escenarios que podrían no presentarse durante las rotaciones clínicas tradicionales. Según Gutiérrez, existen al menos 32 modalidades de educación clínica que pueden contribuir al fortalecimiento de estas competencias.
Inteligencia artificial: una herramienta que exige pensamiento crítico
La transformación de la educación médica también está vinculada con el desarrollo de la inteligencia artificial, una tecnología que plantea nuevas exigencias para los profesionales de la salud.
Durante el simposio, el Ing. Álvaro Solano, decano de Ingeniería de la Universidad Latina de Costa Rica, señaló que quienes se gradúen como médicos hacia el año 2030 deberán combinar una sólida preparación clínica con pensamiento crítico, conocimientos sobre inteligencia artificial, aprendizaje continuo, criterio ético y empatía.
"El médico va a estar siempre. Lo que pasa es que ahora vamos a potenciar al médico con una herramienta, con tecnología, y el médico va a tener que tener criterio para decir: esto sí o esto no. Pero el que decide es el médico", explicó Solano.
Desde esta perspectiva, el desafío para las universidades no consiste en prohibir el uso de la inteligencia artificial, sino en preparar a los futuros profesionales para aprovechar sus posibilidades sin depender exclusivamente de sus resultados.
Esto implica enseñar a los estudiantes a cuestionar las respuestas generadas por estas herramientas, identificar posibles errores, evaluar la información disponible y tomar decisiones fundamentadas en sus conocimientos y criterios profesionales.
A pesar del avance tecnológico, Solano destacó que la empatía y la capacidad de comprender las necesidades de los pacientes continúan siendo cualidades esenciales en la práctica médica.
Frente a estos cambios, la Universidad Latina de Costa Rica impulsa metodologías activas, experiencias clínicas progresivas, simulación y la incorporación transversal de nuevas tecnologías en sus procesos de formación.
La institución busca fortalecer un modelo educativo que no se limite a evaluar cuánto conocimiento puede memorizar un estudiante, sino que también permita determinar qué tan preparado está para aplicar lo aprendido, resolver problemas y tomar decisiones en diferentes escenarios.
La discusión planteada durante el Congreso Médico Nacional 2026 pone sobre la mesa la necesidad de que la educación médica evolucione al ritmo de los avances científicos y tecnológicos.
El reto, según los especialistas, consiste en formar profesionales capaces de utilizar las nuevas herramientas, demostrar sus competencias antes de asumir responsabilidades clínicas y mantener el criterio humano en el centro de la atención médica.


