Entre árboles y ciudad: así toma forma Bosque Tacaco, la apuesta de Portafolio Inmobiliario en Aleste

Las manos se hunden en la tierra, mientras alrededor decenas de personas se mueven entre árboles y plantas que, con el paso del tiempo, deberán convertirse en un pequeño bosque en medio de la ciudad.
No es una jornada de reforestación convencional. En un espacio de apenas 515 metros cuadrados, cerca de 200 voluntarios se reunieron en Aleste, Curridabat, para sembrar alrededor de 1.540 individuos de más de 74 especies nativas. El objetivo es que este terreno se transforme en Bosque Tacaco, el primer bosque de bolsillo de Centroamérica certificado por la plataforma internacional SUGi Pocket Forest.
La escena representa algo más que la plantación de árboles. Para Portafolio Inmobiliario, desarrollador de Aleste, es también una forma de llevar a la práctica una visión de ciudad en la que la naturaleza, los espacios públicos y las personas compartan el mismo espacio.
"Aleste es un proyecto de Portafolio Inmobiliario cuya visión es generar ciudades más verdes, más inclusivas, más seguras, más caminables y siempre tener muy cerca a la comunidad", explica Diana Villareal, directora de Aleste.
En medio de esa visión nació Bosque Tacaco, una iniciativa que utiliza la metodología Miyawaki, un sistema de restauración ecológica que apuesta por sembrar especies nativas a una alta densidad para acelerar el crecimiento de la vegetación y recuperar funciones propias de un bosque en superficies pequeñas.
Villareal explica que el proyecto se incorporará a la red internacional de SUGi Pocket Forest como el bosque número 267 del mundo y el primero de Centroamérica.
"Todas son especies nativas, son más de 75 especies nativas que estamos trayendo, son más de 1.500 individuos que estamos sembrando hoy aquí en Aleste", señala la directora del proyecto.
La diferencia comienza precisamente en la forma de plantar. Mientras una reforestación tradicional puede distribuir los árboles con mayor distancia entre ellos, Bosque Tacaco concentra cerca de tres árboles y plantas por metro cuadrado.
El propósito es crear rápidamente una estructura vegetal diversa que permita mejorar la infiltración del agua en el suelo, generar refugio y alimento para diferentes especies y contribuir a la regulación del microclima.
Un bosque que se planta en comunidad
Pero la jornada no se limita a colocar plantas en la tierra.
Entre los voluntarios hay colaboradores de Portafolio Inmobiliario, vecinos, miembros de la comunidad, representantes de la academia y personas interesadas en aprender sobre una metodología que comienza a ganar espacio como alternativa para recuperar biodiversidad dentro de las ciudades.
"Tenemos más de 150 voluntarios de toda la comunidad, de diferentes partes, que han venido a ser parte del proyecto", cuenta Villareal.
Para la directora de Aleste, esa participación es fundamental porque el bosque no pretende ser un espacio aislado.
La intención es que las personas puedan acercarse, observar su crecimiento y aprender sobre las especies que lo conforman. Una vez consolidado, Bosque Tacaco será un espacio abierto al público y también podrá utilizarse para estudios académicos y actividades de ciencia ciudadana.
La iniciativa se conecta así con una de las características que Portafolio Inmobiliario busca imprimir en Aleste: que el desarrollo inmobiliario no se limite a edificios y estructuras, sino que también genere espacios públicos que puedan ser apropiados por la comunidad.
"El proyecto se trata de acercarnos más a la naturaleza, generar comunidad y de eso se trata hoy", resume Villareal.
Para Magdalena Valdés, fundadora y directora ejecutiva de Bosko, que a su vez es el consultor internacional experto en la creación de bosques de bolsillo especialmente en Chile, el tamaño del terreno no disminuye la importancia del proyecto. Al contrario, considera que su escala puede convertirse en una muestra de lo que es posible hacer en otros espacios urbanos.
"La recuperación de este pequeño espacio, muy simbólico porque es pequeño, pero muy simbólico y significativo, sobre todo cuando se hace en comunidad, se planta en comunidad, termina siendo como una especie de luz de esperanza o un camino a seguir", afirma Valdés.
La idea apunta a que las ciudades puedan recuperar espacios verdes utilizando especies propias de cada ecosistema, en lugar de depender exclusivamente de plantas ornamentales o de modelos de paisajismo que no necesariamente favorecen la biodiversidad local.
"Podemos usar nuestro ecosistema, podemos usar las plantas correspondientes al ecosistema propio del lugar y funcionan bien, son lindas y entregan vida, entregan vida a todo lo que las rodea", agrega la fundadora y directora de Bosko.
En esa apuesta, Aleste ocupa un lugar particular, tal y como lo explica la propia directora de Bosko en medio de la jornada de plantación.
"Aleste ha sido pionero, un proyecto pionero, un portafolio de integrar la biodiversidad con el desarrollo", sostiene Valdés.
La naturaleza como parte de la ciudad
El Bosque Tacaco forma parte del plan de gestión de biodiversidad de Aleste, proyecto que nació en 2021 con una visión orientada hacia la sostenibilidad ambiental.
Esa estrategia contempla, entre otras acciones, el uso de paisajismo nativo, la recuperación de cobertura vegetal en áreas ribereñas y la conservación de espacios para especies vulnerables, como el pinzón costarricense.
La apuesta de Portafolio Inmobiliario se vincula además con su estrategia corporativa hacia 2030, que incorpora la biodiversidad como uno de sus temas materiales.
En ese contexto, Bosque Tacaco funciona como una intervención concreta dentro de una visión más amplia: incorporar infraestructura verde desde la planificación de los desarrollos urbanos.
El proyecto también contempla actividades de mantenimiento y educación ambiental con la comunidad, así como jornadas de ciencia ciudadana para monitorear variables como crecimiento, temperatura y biodiversidad.
Los datos obtenidos permitirán conocer cómo evoluciona el bosque y cuál es su aporte a la ecología urbana. A la vez, podrán convertirse en insumos para la academia, gobiernos locales y otros actores interesados en replicar este tipo de iniciativas.
Para Villareal, ese componente de aprendizaje es una de las razones por las que Bosque Tacaco trasciende la plantación.
"Hoy hay muchas personas aquí también de academia tratando de aprender cómo hacer estos bosques de bolsillo que son especiales para las ciudades", explica Villareal.
La iniciativa conectará a Aleste con una red internacional de bosques de bolsillo impulsados por SUGi Pocket Forest en diferentes ciudades del mundo. Su evolución podrá documentarse a través de la plataforma de la organización y compararse con otros proyectos que utilizan esta metodología.
Así, mientras los primeros árboles apenas comienzan a echar raíces, el proyecto ya plantea una pregunta que va más allá de los 515 metros cuadrados que ocupará Bosque Tacaco: cómo pueden las ciudades crecer sin perder el vínculo con la naturaleza.
En Aleste, Portafolio Inmobiliario busca responderla con un bosque que todavía está comenzando, pero que ya tiene una comunidad alrededor.
Porque la apuesta, al final, no consiste únicamente en sembrar 1.540 individuos. Consiste en demostrar que incluso un pequeño espacio puede convertirse en un punto de encuentro entre biodiversidad, ciudad y personas.





