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¡El tiempo de la indecisión se ha terminado: el océano no puede esperar más!

Por Agencia / Redacción | 12 de Jun. 2025 | 2:43 pm

Esta semana los Gobiernos, sociedad civil, entidades internacionales y miles de personas están en Niza, Francia, en una misión fundamental: ¡salvar el océano y salvar el futuro del planeta!

Las prioridades están claras: acelerar la lucha contra la contaminación marina, declarar una tregua a la sobreexplotación, invertir masivamente en la restauración de los océanos, confrontar la crisis climática-oceánica y garantizar la inclusión y equidad.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Océano (UNOC 2025) no puede ser otro compromiso en papel.

Urge traducir sus acuerdos en acciones tangibles.

Desde finalizar las negociaciones para un tratado vinculante sobre plásticos, ratificar e implementar el Acuerdo sobre Biodiversidad Marina y vincular las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) bajo el Acuerdo de París con planes oceánicos, el objetivo buscado no es un tratado único, sino un marco de acción integrado: compromisos nacionales ambiciosos, financiación predecible y rendición de cuentas rigurosa.

¿Por qué la acción para proteger el océano debe ser prioridad?

Los océanos son el corazón azul de nuestro planeta: generan el 50% del oxígeno que respiramos, alimentan a 3.000 millones de personas y absorben el 30% del CO₂ emitido por la humanidad.

Pero hoy el océano clama por auxilio.

Cada año, 11 millones de toneladas de plástico inundan el océano y para 2050, podrían superar en peso a todos los peces. El 35% de las poblaciones de peces están colapsadas o sobreexplotadas, amenazando la seguridad alimentaria de millones. Su temperatura aumentó 1.5°C en el último siglo, blanqueando el 70% de los arrecifes coralinos y el 50% de los ecosistemas marinos están degradados, acelerando la extinción de especies a un ritmo 100 veces mayor al natural.

Vivimos una era compleja y desafiante, pero tenemos esperanza.
Esperanza de cambiar la marea, y pasar, del saqueo a la protección, de la exclusión a la equidad, de la explotación cortoplacista a la gestión a largo plazo.

Costa Rica ha sido un ejemplo a nivel global en esta visión. Mientras la ONU llama a "inversiones ingentes en conservación", el país demuestra que la voluntad política y la innovación son posibles. El país protege el 30% de sus aguas territoriales —triplicando la meta global para 2030— y lidera la Coalición de Alta Ambición por un Nuevo Tratado Global de Plásticos. Su Economía Azul prioriza el turismo sostenible y la pesca regenerativa, generando empleo para 35.000 costarricenses.

Hoy más que nunca es fundamental que en Niza se tomen los acuerdos y que Costa Rica se sume decididamente a esta lucha contra el tiempo para proteger el océano y así salvar el planeta.

Hay acciones que inspiran y Costa Rica puede seguir inspirando al mundo. Este fin de semana participamos de la Operación "Casita Limpia", donde más de 200 voluntarios limpiaron las costas del Parque Nacional Corcovado —patrimonio de la humanidad— recolectando ¡3 toneladas de basura en solo dos días! Esta iniciativa, impulsada por comunidades, sociedad civil y ONGs, refleja un principio vital: el verdadero poder está en conectar las cumbres globales con las comunidades locales. La salvación del océano empieza en cada playa con la convicción y acción de cada persona, comunidad y país.

Los océanos no son víctimas pasivas: son aliados que pueden regenerarse si actuamos ya. Costa Rica prueba que, cuando Estado, comunidades y personas se unen, se revierten crisis.

La UNOC 2025 puede ser recordada como un gran éxito solo si sus acuerdos llegan a las costas del mundo. Como dijo el Secretario General: "Tenemos el deber de sostener lo que nos sustenta".

El tiempo de la indecisión ha terminado. El océano no puede esperar.

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