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Reportaje Especial

El tejido está de vuelta como arte, moda y terapia

Por Jacqueline Otey | 2 de Jul. 2017 | 12:04 am

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El tejido está de regreso. Desde hace algunos años, las lanas, el crochet y los innumerables estilos de puntos dejaron de ser solo cosa del pasado y se han convertido en una forma de expresión artística, una moda y hasta una especie de terapia.

Actualmente, hay tejedoras de todas las edades y estilos de vida. Algunas tejen para tranquilizar el alma, por compañía o simplemente para crear pequeñas obras con sus manos. Pero también hay tejedoras "revolucionarias", quienes a través del tejido intervienen espacios de la ciudad, para lograr que esta luzca más "acogedora".

Una de estas mujeres de avanzada es Natalia Osorio, quien llegó al mundo del tejido cuando estaba terminando el colegio y el estrés no la dejaba avanzar. "Entre muchas opciones, el tejido me llamó la atención… Primero tomé clases y luego me fui formado de manera autodidacta".

Ella integra el movimiento "Tejedoras Urbanas", que nació hace cinco años. En el grupo la acompañan Enyula Ramírez y Natalia Sibaja. "Somos las que coordinamos los encuentros de las tejedoras una vez al mes, que son los sábados en la mañana en el Parque Morazán. Allí nos sentamos a disfrutar y a tejer… la idea es hacer ‘picnics tejidos'. Claro que esto muchas veces depende del clima", explica.

Según la joven, la idea es que las personas se unan, aprendan a tejer y que los cuadritos que ellas hagan los donen para una ‘intervención' en un futuro. "La primera actividad de este tipo que hicimos fue vestir a ‘La Chola' que está en la Avenida Central (…) Esto fue en el marco de Cine en un día. Con este movimiento esperamos que otras personas jóvenes como nosotras también se unan, para que puedan involucrar en su vida lo que es el tejido y lo vuelvan más juvenil. Dejar de lado que este es un tema de abuelitas y hacerlo más actual", agregó.

Natalia señala que como  colectivo "Tejedoras urbanas" son parte de otro movimiento que se llama Yarnbombing que empezó en Inglaterra hace algunos años, donde su fundadora empezó a forrar lugares que estaban abandonados. "Ella hace poco cubrió con lana un bus de dos pisos en Londres y de alguna forma, eso es lo que nosotras hacemos acá".

Asegura que tejer le da una satisfacción muy grande, y que se pueden crear cosas hermosas, "desde una pequeña flor, un cuadrito hasta un suéter o una blusa (…) Nosotras vemos que el tejido es algo que no se ha dejado de lado, que  todavía está vigente".

Terapia diferente

Para la ciencia, el tejido puede ser una ocupación creativa y significativa con un impacto muy positivo en la salud y el bienestar de las personas. De hecho, así lo afirma un estudio realizado en 2013 por por la British Journal of Occupational Therapy (authors: Jill Riley, Betsan Corkhill, Clare Morris), el cual señala que "tejer tiene importantes beneficios psicológicos y sociales, que pueden contribuir al bienestar y la calidad de vida. Y como una ocupación calificada y creativa, tiene potencial terapéutico".

Ronald Evans, jefe y coordinador de la Unidad de Investigación de Ciencias de la Salud de la Universidad Hispanoamericana, señala que existe evidencia que este tipo de manualidades "(…) son beneficiosas para mantener la agilidad mental y prevenir incluso la enfermedad de Alzheimer."Lo que ocurre con el tejido, es que libera la hormona de la dopamina que es antidepresiva y la serotonina que nos ayuda a sentirnos cómodos, y eso es importante para quienes lo realizan".

"Tejer se compara con el efecto relajante de la meditación trascendental, que ayuda a la persona a tranquilizarse y eliminar el estrés (…)", explicó.

Según el especialista, antes en neurología se creía que el cerebro era un órgano estático y ahora se sabe -por medio de la neuroplasticidad- que se modifica y puede adaptarse a nuevas circunstancias, "esto va en apoyo de las manualidades que pueden ser una magnífica forma de prevenir males cerebrales".

Esteban Carvajal, psicólogo clínico y de la salud, indica que el tejido puede generar -a nivel físico y emocional- una serie de beneficios, "por lo general, quienes se reúnen a tejer de paso se cuentan historias, comparten su cotidianidad y eso es muy terapéutico".

"Que la persona cree algo y genere un producto, eso también le ayuda a sentirse útil y capaz de hacer cosas. Además tiene menos tiempo de pensar en cosas que la depriman o le generen ansiedad (…)", agregó.

El arte de enseñar

Rita Sancho recuerda que aprendió siendo niña a tejer a crochet y luego a dos agujas. Sin embargo, en el camino se convirtió en socióloga y por mucho tiempo vio el tejido solo como un pasatiempo.

Pero cuando ella se separó, el tejido se convirtió una forma de obtener ingresos, "así descubrí que podía crear piezas y a la vez dar clases".

Hace 13 años es profesora de tejido, donde ha ido aprendiendo y experimentando con nuevos estilos. Con el tiempo comenzó a darse cuenta de que la gente que iba a sus cursos no solo por el tejido, "necesitaban una actividad social… una terapia (…) Así empezaron a llegar a los talleres personas recomendadas por médicos. Ahora estoy con cuatro grupos a la semana".

Según Rita (cel: 8831 3305) hace ocho años aproximadamente, comenzó un auge del tejido y con el tiempo también empezaron a llegar alumnas jóvenes. "Ellas son muchachas muy activas, que estudian en la universidad, trabajan y aún así se interesan por asistir a clases y aprender a hacerse sus propias cosas".

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