“El que paga manda”
Cierta persona conocida suele recibir invitaciones al cine, a comer o a viajar. Cuándo se le pregunta ¿Cuál película vemos? suele contestar "el que paga manda"; ¿Dónde cenamos? "el que paga manda"; ¿Cuál país visitamos? "el que paga manda". Esa es su manera de proceder con su magnánimo mecenas.
En alguna clase, de las tantas que he recibido, aprendí que la objetividad al 100% no existe. Se quiera o no, nuestros puntos de vista siempre se sustentan en algún marco de referencia, sea consciente o inconsciente. Considero de suma importancia traer a la conciencia el andamiaje en el que se sustentan nuestros puntos de vista para poder dar, con propiedad, razón de estos. Cuando falla esa racionalidad, a falta de una adecuada argumentación, tiene lugar la agresión. Y como decía uno de mis profesores de ética "el que se enoja pierde".
Siempre recuerdo a un líder religioso invitado a algunos programas de televisión a tratar temas candentes, particularmente de moral sexual, que atacaba más a las personas que a los argumentos que estas blandían en favor de su paradigma de referencia. Ese experto, al ver agotados sus recursos para objetar, solía enojarse y al perder "la dulzura de carácter" dejaba en entredicho la forma de pensar del sector de la población que representaba. Ello me hace pensar en lo que me enseñaron en Catholic Voices en relación con los temas en discusión: "hay que ofrecer luz y no calor".
Hace poco tiempo, no sé quién acuñó la expresión "prensa canalla" para referirse a aquellos medios de comunicación cuyas opiniones suelen criticar las acciones u omisiones del gobierno de turno. Con ese apelativo, se pretende desvirtuar la información "objetiva" con la que, a través de la radio, la televisión, la prensa y las redes sociales se busca formar nuestra opinión. Lo cierto es que independientemente del bando que se elija, la subjetividad siempre será un hecho incuestionable.
Precisamente esa diversidad de puntos de vista es la que enriquece el debate, práctica casi nula en nuestro país, excepto en tiempos "politiqueros" o en casos excepcionales sobre temas sociales álgidos.
¿Está la prensa nacional parcializada? No lo sé, pero recuerdo el caso de un medio de comunicación que publicó en primera plana fotografías de una marcha en la que participaron cuatro gatos (bueno, tal vez ocho), de esta manera la magnificaron. Pero cuando se dio otra manifestación a la que acudieron miles de personas, la cobertura fue minúscula, con costos una "fotico chiquitica" acompañada de pocos renglones informativos (con esto la minimizaron). ¿El resultado? La pérdida de cientos de suscriptores y de su credibilidad para un amplio sector de la población.
Le solicité a "San Google" que me explicara qué es la línea editorial. La respuesta fue: "Se llama línea editorial de un medio, la orientación permanente de sus publicaciones: intencionalidad de sus editoriales, selección de sus columnistas, personajes que se entrevistan o que se silencian, hechos que se destacan o que se omiten, enfoque habitual de las noticias. Para descubrir esa línea editorial, como para conocer el carácter de una persona, es necesario un seguimiento crítico de sus ediciones o emisiones y de sus reacciones frente a los hechos" (Tomado de: https://fundaciongabo.org/es/consultorio-etico/consulta/888)
El problema no es que los medios de comunicación tengan una línea editorial. El verdadero problema es la falta de espíritu crítico con el cual abordar su contenido. Por experiencias previas, puedo afirmar que la compresión lectora dejó de ser una asignatura corriente en la academia. Por eso es fundamental que las autoridades del MEP tomen cartas en el asunto y que además de enseñar a leer y escribir, también enseñen a las nuevas generaciones a comprender lo que se lee.
Por lo pronto, cada vez que accedo al contenido de los medios informativos en cualesquiera de sus presentaciones, me pregunto si la expresión de mi conocido será cierta: ¿el que paga manda?
Docente y Psicólogo