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Reportaje Especial

El camino de una paciente con cáncer: “Todos estamos de paso, hay que vivir un día a la vez”

Se sometió a 17 cirugías en diferentes partes del cuerpo.

Por Yaslin Cabezas | 19 de Nov. 2022 | 11:13 am

(CRHoy.com).-Lucrecia Hernández ha pasado casi la mitad de su vida entre citas y hospitales, por varias situaciones de salud que enfrenta desde que tenía 17 años. Hoy, asegura que Dios la tiene en este mundo con un propósito y que, el secreto es disfrutar el proceso. 

El primer diagnóstico llegó en el 2005, cuando le detectaron una malformación congénita en una pierna. 

"La pierna empezó a abultarse en la pantorrilla, estuve a punto de perderla, pero gracias a Dios y a varios doctores, me la pudieron salvar (…) Empecé con un control con la ginecóloga por problemas menstruales y me mandaron exámenes por aquí y por allá", recordó.

Los médicos le dijeron a Lucrecia que ella padecía de fibrosis quística y como en efecto dominó, poco a poco empezaron a complicarse varias partes de su cuerpo.

"En mis senos, en ovarios, en el vientre, entonces a veces se turnaba, cada 22 días, a veces de una cirugía o de otra, que si no era lo de la pierna, eran lo de las fibrosis quísticas en los senos", añadió.

Una de las situaciones más difíciles que vivió fue a los 24 años, cuando tuvieron que extraerle el útero y así se quedó sin la posibilidad de ser madre biológica.

Se me hacían miomas como de 20 cm. Fue algo muy duro y para una como mujer perder el sueño de ser madre, es muy difícil. Tiene uno que adaptarse a la sociedad, a los comentarios de los mismos familiares, como si las mujeres nacimos para ser amas de casa y criar hijos.

Luego, con el pasar del tiempo le detectaron un tumor en la tiroides, endometriosis, obstrucción intestinal y un daño en el hígado.

"Estuve a punto de perder la pierna, la salvé, iba a perder mi voz y gracias a Dios aquí está. Siento que Dios me ha puesto esas pruebas como para que yo me agarre de la fe, más de Él, para ser testimonio, me ha visto con ojos de misericordia", manifestó.

Cada 6 meses debía ir a hacerse exámenes de rutina para verificar que todo estuviera bien. Sin embargo, con la pandemia todo quedó en pausa.

"El seno donde me habían operado la última vez de fibrosis, me empezó a crecer y crecer una pelotita. Me hicieron ultrasonido y el doctor me dijo que era de eso, que como era benigna, tenía que quedar en lista de espera. En la pandemia empezó a crecer más y sentía dolores punzantes, empecé a tener una secreción con un olor como podrido. Un día me fui para el hospital y me dejaron cita para el día siguiente y después para la biopsia", detalló.

El cáncer

Aunque Lucrecia está familiarizada con los pasillos de los hospitales, los exámenes y los doctores, la noticia que recibió en octubre del 2021 le afectó bastante emocionalmente, pues un cáncer en etapa 2 se había apoderado de su seno izquierdo y debía someterse a otra cirugía, quimio y radioterapia.

"Fue un balde de agua fría. Le pregunté al doctor ‘¿Será que pronto me voy a morir? y él me dijo ‘no, no, todavía da tiempo'. Era un carcinoma invasivo, me amputaron el seno el 5 de noviembre del 2021. Duré mucho tiempo en shock. A mi familia le dije 2 días antes de operarme, por miedo", afirmó.

Casi un año después, en octubre de este 2022 le hicieron la segunda mastectomía. Aún no le han dado de alta, pero ella tiene fe de salir victoriosa.

Sé que Dios me va a sanar, si la ciencia no funciona, sé que Dios me va a ayudar. Al verme sin senos, al principio fueron ataques de pánico, una cosa y otra, verse uno ya sin cabello, donde ya se engorda más por los tratamientos hormonales, pero para mí lo más valioso es que Dios  me tenga con vida todavía y y estando con mi madre, que ha sido un gran apoyo.

El emprendimiento

En medio de la batalla que enfrenta, Lucrecia debe costear sus gastos para alivianar el peso a sus papás, quienes la han apoyado incondicionalmente. Por ello, tiene un emprendimiento de venta de comidas, que la mantiene ilusionada.

Con esto, aprovecha para comprar medicamentos que no brinda la Caja o cosas que necesita. Hace algunas semanas le quitaron el seguro del Estado, porque los funcionarios dijeron que su caso no aplicaba como pobreza extrema. 

"Tengo una página en Facebook que se llama La Receta de Tita (dar clic aquí). Me ha encantado la cocina siempre. Me ha encantado mucho. Emprendo comida, el ponche artesanal se vende muchísimo, tamales, comidas para actividades, rosarios (…) Ha sido un estrés con lo del seguro, volviéndolo a pelear", aseguró.

"Todos estamos de paso"

Esta mujer de 36 años ha pasado por 17 cirugías y muchos procedimientos médicos. Sin embargo, su fe en Dios la mantiene en pie, agradeciendo por cada día vivido.

Todos tenemos que irnos, entonces hay que tratar de vivir un día a la vez, saber que todos estamos en este mundo de paso. Esto me ha hecho cambiar muchas cosas, ver un poco la vida diferente, quererme más yo, valorarme más. Siempre somos bonitas las mujeres, antes me quejaba mucho, pero esto me ha enseñado a aceptarme más como mujer, a darme el valor que me merezco. 

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