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Reportaje Especial

El arte de ser un modelo vivo

Desde hace 10 es "modelo vivo" de la Facultad de Bellas Artes

7 de Ene. 2018 | 12:03 am

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Federico Maroto tiene 51 años y desde hace 10 es "modelo vivo" de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica (UCR). Él posa, de manera estricta e intentando no moverse, para que estudiantes de artes puedan retratarlo en sus lienzos. Además es una "herramienta" en el trabajo del docente.

Maroto confiesa que ama su trabajo. "Una amiga que era modelo acá me recomendó y luego de hacer una prueba, quedé y nunca más me he ido. La verdad no me costó acostumbrarme porque el arte es algo que siempre me ha gustado", dice.

Día a día, Maroto en silencio, con mucha concentración y disciplina, se instala frente a los alumnos para que dibujen o esculpan lo que transmite su figura.

"Ser modelo vivo o de arte es algo muy diferente porque se ve desde la perspectiva de la figura humana que es lo que los alumnos estudian para diseño gráfico, pintura, escultura o dibujo y consiste en ver el movimiento que tiene el cuerpo humano en sus luces y sombras", explica.

El oriundo de El Tejar de Cartago valora contribuir con su trabajo al estudio de los alumnos.

"Es un orgullo ayudarlos. Uno siente que da la talla, lo que se logra con un gran esfuerzo porque esto no es fácil y como todo trabajo es cansado. Pero al ver los logros de los muchachos, sobre todo cuando hay un alumno que tal vez va un poco rezagado y que con el trabajo de uno, logra salir adelante… eso es más que satisfactorio", dijo.

El modelo vivo realiza poses diferentes, por periodos de hasta 45 minutos o más de una hora sin moverse.

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Cuidado del "templo"

Federico cuida su cuerpo porque sabe que trabaja con él a diario. Asiste al gimnasio idealmente 4 veces a la semana, le gusta comer bien y consumir productos con mucha fibra. El objetivo es marcar mejor los músculos y así los estudiantes pueden trabajar con más facilidad y el profesor puede explicar mejor.

Este novelo vivo quiere jubilarse haciendo lo que le gusta. "Espero poder trabajar aquí hasta Dios y la universidad me lo permitan. Ojalá esto sea el final de mis labores como trabajador porque hago lo que me gusta realmente y me siento realizado", comentó.

Fuera de la aulas, Maroto se dedica a levantar pesas y a su caballo "Zeus" que según dice, cuida con la misma dedicación que pone en su trabajo.