El 99 que provocó en Raquel un cambio radical: “Siempre se puede”
Cambió por completo su alimentación.
(CRHoy.com) Raquel Marín llevaba más de 4 años haciendo CrossFit, pero no veía el cambio que quería. Aunque liberaba el estrés, no se sentía a gusto con su cuerpo y el azúcar estaba haciendo de las suyas, así que se propuso replantear su vida y perdió 30 kilos.
Esta joven reconoce que siempre estuvo activa en grupos de baile, pero que comía muy mal. Durante muchos años perdía dinero en gimnasios, pero ninguno la convencía.
"Siempre había algo que no me gustaba o no me lograba convencer, entonces me retiraba. El ambiente, porque uno llegaba a un gimnasio convencional y me hacían a un lado, por la condición, porque era gruesita o porque llegaba sin saber nada. Sentía que no era bien recibida, entonces me daba por vencida y seguía la vida normal, trabajando, estudiando", expresó.
Ya su peso superaba los 80 kilos y tenía indicios de diabetes, como muchos de sus familiares.
"En ayunas a veces estaba sobre los 100, incluso algunas veces en 160. Yo dije ‘tengo que cambiar esto porque no quiero ser diabética'. En ese entonces tenía como 24 años", detalló.
Un día, su hermano le dijo que lo acompañara a hacer CrossFit y aunque al principio se negó, luego accedió a ir a una clase.
"Me gustó, porque es completamente distinto, son muchas cosas que uno no sabe hacer, uno las va aprendiendo poco a poco. Empecé a hacer ejercicio, pero no cuidaba mi alimentación y me mantenía con problemas en temas de azúcar y llegué a pesar 84-85 kilos en ese momento, a pesar de que ya hacía ejercicio, pensaba que con eso iba a ser suficiente. Me decían ‘de nada le sirve hacer tanto ejercicio si sigue igual' ¡Y tenían razón!", manifestó.
El 31 de diciembre del 2021, Raquel se propuso empezar el año con un cambio en su alimentación y a disminuir las porciones.
El 1 de enero me pesé y estaba en 99 kilos. Yo dije ‘tengo que hacerlo. Nunca en mi vida había estado en este peso, no me siento bien, no me siento feliz, no estoy contenta conmigo misma. ¡Tengo que hacer el cambio!'. Empecé a cuidarme con la alimentación, a ir con una nutricionista. Es muy difícil porque uno está acostumbrado a comer ciertas cosas y hacer un cambio drástico es complicado, porque uno caía muchas veces o retrocedía. Fue un proceso difícil.
En medio de esa transición, enfrentó una situación que la puso a prueba.
Yo venía empezando a comer saludable y tuve una lesión de tobillo, en esa transición. Yo dije ‘¿por qué si voy tan bien, pasan estas cosas?', pero me agarré de esa lesión y en medio de todo seguí adelante, hacía brazos, entrenaba, sentada, no podía parar, porque no podía dejar que eso me derrumbara nuevamente.
Poco a poco aprendió a hacer un balance entre el ejercicio y su alimentación, sin restringirse y dándose un gusto de vez en cuando. Ahora está feliz y muy orgullosa de todo lo que ha logrado.
"Si uno no trabaja la parte mental, es muy fácil caer (…) Cuando uno va viendo los resultados, eso lo motiva muchísimo. Ahora peso 69, es una diferencia de 30 kilos que es evidente. Ahora me siento diferente, pero no es tanto el peso en la balanza, ahorita me siento completamente plena, feliz, tranquila, aunque hay muchísimas cosas que mejorar, pero no es algo de la noche a la mañana", apuntó.
La competencia
Hace algunos días, esta vecina de Coronado participó en la competencia PalmaWod, en Palmares, donde compitieron varios equipos de diferentes partes del país. Ella y su compañera quedaron en octavo lugar.
"Yo siempre había querido hacer una competencia, pero me pasaron cosas. La pandemia, la lesión del tobillo, no había podido. Este año por dicha se dio y nos fue bastante bien. Nuestra meta era mantenernos en el top 10 y lo logramos. Ahora tenemos nuevas metas, seguimos trabajando", citó.
Marín dice sentirse agradecida con su familia, con su entrenador, Carlos Unfried y con sus compañeros de entreno, por siempre apoyarla y ser parte fundamental de su proceso.
Siempre se puede, solo hay que comprometerse con uno mismo, hacer las cosas por uno y trabajar en lo que uno quiere lograr, disfrutar el proceso, buscar algo que nos mueva, que nos apasione y marcar metas pequeñas.