Tres factores que influyen para esperar un mayor crecimiento económico este año

Se espera un mayor dinamismo de las exportaciones

5 de May. 2021 | 12:03 am

(CRHoy.com) El Banco Central pasó de esperar un crecimiento económico del 2,6% para este año a un 2,9%. Una esperanza de mayor dinamismo que se proyecta para este 2021 sustentada especialmente en tres factores: el crecimiento económico mundial, la mejora en los ingresos de la gente gracias a que se ha recuperado la cantidad de tiempo laboral y la previsión de que tanto la gente en sus hogares así como en el gobierno aumentarán su consumo y el nivel de gastos.

¿Qué implica esto en cada caso, y en especial, cómo le afecta a la economía en su hogar?

El primer punto a considerar es que la economía costarricense está estrechamente ligada a lo que ocurra a nivel mundial y en especial con los principales socios comerciales del país.

Gran parte de de los bienes y servicios que se producen en Costa Rica se exportan a naciones como Estados Unidos, Europa, China, entre otros, lo cual significa que si esos países están bien económicamente la gente de allá estará más dispuesta y tendrá más posibilidades de comprar productos de naciones como Costa Rica.

En su reciente revisión a nivel mundial el Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró las proyecciones de crecimiento a nivel global, en donde países como Estados Unidos se esperan que crezcan por encima del 6% este año.

Durante la presentación del Informe de Política Monetaria, Rodrigo Cubero, presidente del Banco Central, señaló que esto se traduce en restitución de inventarios y una mayor demanda externa para nuestros bienes.

Así,  para el cierre de este año se espera que la exportación de bienes aumente un 7,8%, mayor al 5,6% que se había estimado inicialmente.

 

Debido a la pandemia se ampliaron los desequilibrios que se venían presentando en el mercado laboral, en donde los trabajadores menores calificados, las mujeres, los jóvenes y los adultos mayores se vieron más afectados que los profesionales hombres. También hubo una afectación directa sobre el empleo informal.

Para mitad del año pasado el ingreso de la gente cayó estrepitosamente debido a las restricciones que elevaron el desempleo a cifras sin precedentes. Se destruyeron cerca de 504.000 empleos, poco más de 247.000 trabajadores se sumaron al grupo de desempleados y la fuerza laboral se redujo en cerca de 256.000 trabajadores según el Banco Central.

Esto llevó a que la cantidad de horas trabajadas por semana – en promedio- cayera a 35 para junio pasado. Para este febrero ya casi había recuperado el promedio previo a la pandemia.

 

En promedio, los ingresos de los trabajadores se redujeron en un 10% en relación con inicios del 2020, pero la flexibilización paulatina de las restricciones de movilidad devolvió cierta normalidad a la economía
una cierta "normalización" de las actividades productivas.

Sin embargo, esta normalización está altamente supeditada al desarrollo de la pandemia y el aumento en la cantidad de contagios.

Aún así, las cifras alcanzadas hasta ahora en el ingreso de los hogares han permitido mejorar las proyecciones de lo que cada familia puede o está dispuesta a gastar como parte de su consumo.

Para el cuatro trimestre el gasto de los hogares había caído un -2,8% respecto al mismo periodo del 2019. Para este primer trimestre del 2021 se había recuperado a un 2,2%.

Para el año se espera que el consumo de los hogares se mantenga en ese mismo nivel, con el empuje por el lado del gasto de lo que el gobierno pretende invertir, especialmente en lo relacionado con salud.

Entre el último trimestre del 2020 y el primero de este año hubo un repunte importante en ese rubro de casi dos puntos porcentuales. De acuerdo con Cubero incluye los gastos por compras de vacunas y otros necesarios para atender la pandemia.

Todos estos supuestos están sujetos a que la situación con la pandemia no empeore.

Según reseñó el Banco Central el aumento significativo en la cantidad de contagios podrían acentuar las restricciones adoptadas en la segunda quincena de abril, lo que tendría efectos adversos sobre las expectativas y la confianza de consumidores y empresarios.

Si esto ocurre, el efecto inmediato será sobre las decisiones de consumo e inversión, lo que en conjunto retardarían la recuperación económica.