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Tras la muerte de su esposo, ella puso “manos a la obra”

Al quedar viuda tuvo que hacerse cargo de "negocio para hombres"

Por Joselyne Ugarte | 19 de Sep. 2016 | 5:12 am

Doña Xinia Morera tuvo que hacerse del negocio de las grúas, tras la muerte de su esposo.

Doña Xinia Morera tuvo que hacerse del negocio de las grúas, tras la muerte de su esposo.

La muerte de su esposo la puso al frente del negocio familiar, al cual -se podría pensar- solo un hombre podía hacerle frente. Xinia Morera "puso el pecho a las balas" y se hizo cargo del servicio de Grúas Yuka. Según cuenta, en muchas ocasiones le tocó a ella manejar los camiones, para poder seguir con el legado que inició su esposo.

Edwin Montero, conocido como "Yuka", se casó con doña Xinia cuando ella solo tenía 17 años. Ellos tenían un taller de enderezado y pintura con el que vivían y salían adelante. Tiempo después Montero decidió hacerse de una grúa, pero casi paralelamente le descubrieron un cáncer.

Fue entonces cuando decidieron quitar el taller y quedarse solo con las grúas. En 1998 él falleció y ella con 31 años de edad y tres niños pequeños, heredó dos grúas sin saber nada del negocio que es liderado por hombres.

Según cuenta uno de los retos ha sido superar los pensamientos machistas de muchos conductores y mecánicos. Asegura que a pesar de esto su mejor experiencia ha sido poder conservar la empresa con la cual nadie le veía futuro. Dos de sus hijos trabajan con ella y gracias al negocio pudo pagar los estudios de ellos.

Ejemplo a seguir

CRHOY-ACORDE-Rostro-OcultoDoña Xinia es parte del foro "Soy el rostro oculto del desarrollo", de la Asociación Costarricense para Organizaciones de Desarrollo (Acorde), que busca dar a conocer las historias de mujeres que como ella, lo apostaron todo y lograron sacar a sus familias adelante.

Según la encuesta del uso del tiempo del INEC–UNA-INAMU, 1 de cada 5 mujeres trabaja más de 48 horas a la semana, ya sea como asalariada o dirigiendo su negocio. A eso hay que sumarle el tiempo dedicado a la atención de la casa y a la educación de sus hijos.

En el Gran Área Metropolitana (GAM), las mujeres dedican 37 horas semanales al trabajo doméstico no remunerado y los hombres sólo 15,5 horas.

Se estima que los ingresos que aportan las mujeres al hogar rondan los $457 millones anuales, pero cuantificar el impacto real que tienen las micro y pequeñas empresas lideradas por mujeres en la sociedad, es complicado porque hay muchos factores con un valor más allá del numérico, como la buena crianza, la educación de sus hijos, la estabilidad económica y emocional de sus miembros, cuyo valor e impacto no se podría calcular.

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